

¿Qué hacer con las toallas que pica? Hay una forma sencilla y rápida de ablandarlos: quedarán como nuevos.
¿Con qué frecuencia sucede que no puedes secarte la cara, el cuerpo y las manos con toallas que te raspan? Definitivamente es una sensación incómoda, sobre todo porque muchas personas piensan que no pueden hacer nada al respecto y lo guardan en un cajón. Esto es un gran error porque existe un método que hará que estas toallas vuelvan a estar como nuevas, gracias a remedios naturales y un truco que no se debe subestimar. ¿Queremos descubrir juntos cómo hacerlo? Saca las toallas de los cajones, a partir de hoy no rayarán más.
SE RAYAN LAS TOALLAS, ¿CUÁLES SON LAS CAUSAS?
Entre las cosas más molestas del mundo, las toallas duras y ásperas están definitivamente en la parte superior de la lista. Cuando piensas en este textil, imaginas una suave nube capaz de secar por completo y acariciar suavemente diferentes zonas del cuerpo.

La función de las toallas es fundamental, no sólo para las personas con piel sensible, sino también para todos aquellos que necesitan un abrazo envolvente capaz de secarse por completo. La calidad de estos complementos no es la misma, por lo que siempre se recomienda optar únicamente por tejidos de alta calidad que puedan cumplir todas las funciones.
Las razones por las que una toalla pica pueden ser variadas, una de las cuales es el hábito de usarla nada más sacarla de la caja. Los fabricantes utilizan productos textiles que conviene eliminar durante el primer ciclo de lavado: utilizar toallas nuevas sin un ciclo de lavado es antihigiénico y no permite que el tejido pierda todos los residuos de los productos de uso industrial.

Al mismo tiempo, es posible que algunas toallas no se hayan lavado correctamente y sin suavizante. Esto los vuelve cada vez más rígidos con el tiempo, lo que hace que rasquen la piel.
MÉTODO PARA SUAVES TOALLAS QUE RASGAN
El método para que las toallas ásperas vuelvan a quedar suaves como una nube se basa en un ingrediente natural que ya utilizaban las abuelas. El vinagre de vino blanco, siempre presente en la despensa, viene al rescate para aportar un efecto suavizante durante el lavado.
Sus propiedades penetran en las fibras y las separan, haciendo que los tejidos sean suaves y esponjosos. No sólo eso, la acción directa ayuda a eliminar todos los malos olores y devuelve a la toalla su color blanco natural.
¿Cómo haces eso? Toma 4 cucharadas de vinagre blanco y viértelo en el compartimento del suavizante de la lavadora. A continuación, inicia el ciclo de lavado y deja que el vinagre actúe de forma autónoma todo el tiempo.
¿Un pequeño consejo? También puedes añadir dos o tres gotas de aceite esencial (aroma de tu elección) al vinagre de vino blanco para darle un buen aroma a la tela recién lavada.

Para quienes prefieren lavarse las manos, las cantidades de vinagre son las mismas: mojar las toallas y dejarlas en remojo unos minutos (incluso 60 minutos) y las telas quedarán muy suaves.
