Solo uno de los dos es el huevo fresco. ¿Has descubierto cuál? Cómo entenderlo a la primera

Cómo saber si un huevo está fresco o si debes desecharlo: prueba estos sencillos métodos

El valor nutritivo del huevo en la cocina

Los huevos son un alimento básico en nuestras cocinas, presentes en infinidad de recetas deliciosas como la carbonara. Además de su versatilidad, aportan numerosos beneficios para la salud. Contienen fósforo, esencial para el cuidado de huesos y dientes, calcio, importante para músculos y huesos, así como hierro, vitamina K2 y vitaminas del grupo B.

¿Huevo fresco o no? Métodos para comprobarlo en segundos

Consumir huevos con moderación y frecuencia puede ser muy beneficioso para nuestro organismo, ya que nos aportan energía y nutrientes esenciales. Sin embargo, como cualquier alimento, los huevos tienen una fecha de caducidad que conviene respetar para evitar riesgos.

Los huevos deben consumirse siempre frescos. Pero ¿cómo sabemos si un huevo está en buen estado?

Por suerte, existen pruebas sencillas que nos permiten determinar si un huevo sigue siendo apto para el consumo. El primer paso es revisar con cuidado la fecha de caducidad indicada en el envase.

El test del agua para huevos frescos

Una vez consultada la fecha, podemos hacer una comprobación casera llamada “test de inmersión”. Solo necesitas un recipiente con agua y los huevos.

En este test, los huevos más frescos se hunden hasta el fondo, lo que indica que son seguros para su consumo. En cambio, los huevos que flotan deben descartarse, ya que la burbuja de aire que contienen demuestra que su frescura se ha perdido.

Observa el huevo al abrirlo

Otra técnica, menos conocida pero igualmente efectiva, consiste en abrir el huevo sobre una superficie plana y observar el estado de la yema y la clara.

Si la yema permanece firme y abultada en el centro de la clara, y esta última es consistente y no demasiado líquida, el huevo está fresco y se puede consumir sin problemas.

Sin embargo, si la yema está aplanada o tiende a deslizarse hacia un lado, probablemente el huevo no sea fresco. Debemos evitar consumirlo, especialmente si la clara tiene una textura muy líquida.

El olor como indicador clave

Una última comprobación fundamental es el olor. Si al abrir el huevo detectamos un olor desagradable e intenso, significa que está en mal estado y debe desecharse inmediatamente.

Con estos simples cuidados y pruebas, podrás asegurarte de consumir siempre huevos frescos y proteger tu salud.