Por qué no debes lavar las toallas a 40 grados
El error de lavar las toallas a 40 grados
Si estás acostumbrado a lavar las toallas a 40 grados, es importante que sepas que cometes un gran error. Muchas veces desconocemos por qué esta práctica perjudica los tejidos, por lo que es fundamental entender las razones para evitarlo.
Las toallas son un elemento esencial en el baño y merecen un cuidado especial para mantenerse suaves, esponjosas y duraderas. Un tejido áspero no solo es incómodo, sino que también puede dañar la piel al secarla. Descubre por qué no deberías lavar nunca tus toallas a 40 grados.
¿Por qué evitar lavar toallas a 40 grados?
La razón principal para no lavar las toallas a esta temperatura es sencilla: con el tiempo, pierden suavidad y se vuelven ásperas. Envolver el cuerpo en una toalla rugosa no resulta agradable para nadie, por lo que es mejor evitar esta temperatura.
La sensación de confort al secarnos después del baño depende mucho de la calidad de la toalla. Las toallas suaves son ideales para secar la piel sin dañarla, mientras que las ásperas generan todo lo contrario.
El lavado inadecuado, especialmente a 40 o 60 grados, puede dañar ciertos tejidos. Las fibras que no soportan estas temperaturas terminan deteriorándose con el uso, causando molestias en la piel.
Por eso, es fundamental no lavar las toallas a 40 grados y seguir otras recomendaciones para mantenerlas suaves, esponjosas y con un agradable aroma.
Cuándo cambiar las toallas
Antes de lavar tus toallas, es importante saber cuándo es necesario cambiararlas. Evitar lavarlas en exceso ayudará a conservarlas por más tiempo. ¿Cada cuánto debes renovarlas?
Se recomienda cambiar las toallas al menos una vez por semana para mantener una buena higiene. En cambio, las toallas de baño y las que se usan para secar el cuerpo deberían renovarse cada dos o tres días.
Este hábito previene la acumulación de bacterias y gérmenes, y permite lavar las toallas a temperaturas más bajas, prolongando la vida útil de las fibras.
Cómo mantener suaves las toallas
La temperatura del lavado es clave para conservar las toallas suaves y esponjosas. Si la ajustamos incorrectamente, corremos el riesgo de que la ropa salga áspera y poco agradable al tacto.
Generalmente, 40 grados se consideran adecuados para eliminar gérmenes y bacterias, pero no todos los tejidos soportan esta temperatura. Por ejemplo, las toallas de algodón blancas pueden lavarse a 40 o incluso 60 grados sin problema, ya que resisten bien el calor.
Sin embargo, las toallas de otros materiales y colores requieren cuidados distintos:
- Las de microfibra, por ejemplo, deben lavarse como máximo a 30 grados para mantener su suavidad y evitar que pierdan color.
- El centrifugado debe adaptarse al tipo de tejido, porque un giro demasiado fuerte puede dañarlas.
- El detergente también juega un papel esencial: debe elegirse según el tipo de tela para proteger las fibras y prolongar la suavidad.
Siguiendo estas pautas, tus toallas permanecerán siempre en perfectas condiciones y muy suaves.
