Cómo cultivar un olivo a partir de un hueso de aceituna: guía paso a paso
Los olivos son árboles frutales muy apreciados que crecen con éxito en las regiones alrededor del Mediterráneo. No solo llevan siglos siendo cultivados, sino que algunos ejemplares pueden superar los 1500 años de edad. Por ello, estos árboles simbolizan en muchas culturas la sabiduría, la longevidad, la paz y la esperanza. Además de ofrecer aceitunas y aceite de gran valor, su presencia aporta una belleza singular al jardín. Ya sea en maceta o en tierra, es posible cultivar un olivo e incluso obtener cosechas, y todo comienza con un simple hueso de aceituna. Aquí te contamos cómo hacerlo.
Cómo sembrar un olivo a partir de un hueso: proceso por etapas
Contrario a la creencia popular, no es necesario vivir en regiones cálidas como Gard, Bouches-du-Rhône, Var o el sur de Alpes-Maritimes para cultivar un olivo. Lo ideal es que las temperaturas invernales no bajen de cero grados, aunque muchos olivos toleran climas más fríos. Si no planeas establecer un olivar, proteger dos o tres árboles con mantillo y cubiertas especiales contra el frío será suficiente. Otra opción es mantener tu olivo en maceta para facilitar su cuidado.
Cosecha de las aceitunas
Existen cientos de variedades de olivo en el mundo, que ofrecen una amplia gama de colores y sabores. La mejor opción es elegir las variedades nativas o adaptadas a tu zona geográfica. No sirve comprar aceitunas en tiendas, pues es necesario cosechar directamente frutos maduros del árbol para garantizar la viabilidad del hueso.
Los huesos de aceituna en conserva (en salmuera) no germinan. Si no tienes acceso a un olivo, algunos viveros y frutales venden huesos para plantar, también a través de tiendas online. Para aumentar tus posibilidades de éxito, adquiere varias semillas, ya que al igual que el hueso del aguacate, las semillas de olivo tienen una tasa de germinación baja, incluso en condiciones óptimas.
Separar el hueso de la pulpa
Después de la cosecha, coloca las aceitunas en un recipiente y rompe suavemente la pulpa con un mazo para facilitar la extracción del hueso. Cubre las aceitunas trituradas con agua tibia y déjalas en remojo toda la noche. Descarta aquellos huesos que floten, ya que probablemente están en mal estado.
Separa el hueso con un cuchillo y retira los restos de pulpa frotándolo con un estropajo o lija fina. Luego, enjuágalos cuidadosamente con agua tibia durante varios minutos. Si no cuentas con un estropajo, esta técnica también funciona para limpiar bien los huesos.
Preparar los huesos para la siembra
Cada hueso de aceituna tiene una punta redondeada y otra más afilada. Con un cuchillo, raspa ligeramente el extremo más ancho, sin llegar a perforar la cáscara dura, solo creando una pequeña abertura del tamaño de la punta de un lápiz. Luego, remoja los huesos durante 24 horas en agua a temperatura ambiente para acelerar la germinación. Este paso es fundamental teniendo en cuenta que cultivar un olivo es un proceso que requiere paciencia.
Siembra de los huesos de aceituna
Usa macetas de unos diez centímetros o recipientes para plántulas. Coloca una capa de grava en el fondo para asegurar el drenaje, ya que los olivos no toleran el exceso de humedad. Llena las macetas con una mezcla bien drenada, formada por partes iguales de arena gruesa y sustrato para semillas.
Planta un hueso por maceta, enterrándolo de 2 a 3 cm con la punta hacia arriba. Riega y mantén la humedad constante en la capa superficial sin encharcar.
Cultivo y cuidados del olivo
Cubre las macetas con bolsas de polietileno transparente para crear un mini invernadero que conserve la humedad. Haz algunos agujeros pequeños para evitar la formación de moho. Sitúa las macetas en un lugar cálido y bien iluminado, como el alféizar de una ventana. La germinación suele producirse en aproximadamente un mes, momento en el que se puede retirar el plástico. Continúa regando de forma equilibrada.
Si no trasplantas el olivo y lo mantienes en maceta, puedes disfrutarlo como un elegante bonsái.
Trasplante al jardín
Cuando el olivo alcance alrededor de 45 cm de altura, estará listo para trasplantar al exterior. Lo ideal es hacerlo entre agosto y septiembre, para que la planta tenga tiempo de adaptarse al nuevo entorno antes de las bajas temperaturas.
Si las heladas en tu zona son intensas (por debajo de -2 ºC), es mejor esperar hasta la primavera siguiente para moverla.
Si trasplantas varios ejemplares, deja al menos un metro de distancia entre ellos para evitar competencia por nutrientes. Finalmente, poda el olivo según las indicaciones específicas para su cuidado y ten paciencia: el árbol comenzará a dar frutos en unos 3 años, aunque serán de tamaño moderado.
