Rocía laca sobre tu cepillo de dientes y disfruta los resultados: ¿qué sucede?

Vaporiza laca sobre tu cepillo de dientes y descubre los resultados: ¿qué ocurre?

Solo necesitas laca y un cepillo de dientes para solucionar un problema muy molesto. Te contamos cómo hacerlo.

La laca en el cepillo de dientes: un resultado sorprendente

Con el tiempo, nos acostumbramos a usar ciertos objetos para funciones específicas. Por ejemplo, al pensar en un cepillo de dientes, lo primero que viene a la mente es su uso para la higiene bucal. Sin embargo, este simple utensilio puede tener muchos otros usos prácticos, especialmente en tiempos de crisis económica y alta inflación, donde reciclar y reutilizar es la mejor forma de evitar gastos innecesarios. Por eso, no es recomendable desechar un cepillo de dientes usado, pues puede ofrecer resultados muy útiles si se reutiliza adecuadamente.

Usos poco conocidos del cepillo de dientes

El cepillo de dientes es ideal para peinar y cuidar las cejas. Esta función es especialmente útil para quienes tienen cejas muy pobladas o, por el contrario, cejas finas. Con un cepillo de dientes puedes darle a tus cejas un aspecto más cuidado y ordenado.

También es un recurso excelente para controlar los cabellos rebeldes que se escapan y arruinan cualquier peinado. Esto suele ocurrir mucho en mujeres que llevan recogidos, como colas de caballo o moños, donde aparecen mechones sueltos que estropean el look. La solución más efectiva para este problema es, precisamente, el cepillo de dientes.

Basta con aplicar un poco de laca, la que se encuentra habitualmente en tiendas o supermercados, sobre las cerdas del cepillo de dientes usado. Luego, pasando suavemente el cepillo sobre el cabello y apoyándote en un espejo para mayor precisión, eliminarás esos cabellos cortos o del “baby hair” que no se mantienen en su lugar, logrando un peinado perfecto y pulido.

Una solución práctica para labios secos y agrietados

Además de para el cabello, el cepillo de dientes sirve para mejorar el aspecto de los labios secos.
Un cepillo de dientes viejo es ideal para esta tarea, porque sus cerdas ya no son tan duras y no dañarán los labios.

Para evitar molestias o heridas, humedece primero los labios y el cepillo con agua tibia. Después, frota suavemente con movimientos circulares sobre las zonas agrietadas para eliminar las células muertas. En poco tiempo, tus labios lucirán más suaves, saludables y con un color más vibrante.