¿Quieres una Lavanda Más Fragante? Aquí Cuándo y Cómo Fertilizar
La lavanda evoca días de verano y un aroma relajante que llena el jardín. Pero si tu lavanda no florece como esperabas o solo tiene hojas y poco perfume, puede que estés fallando en el momento clave: la correcta fertilización.
Descubre cuándo es el mejor momento para fertilizar la lavanda y cómo hacerlo para obtener flores abundantes y fragantes, sin sobrealimentar ni estresar la planta.
Por Qué Es Importante Fertilizar la Lavanda (Pero Sin Exagerar)
La lavanda es una planta mediterránea, acostumbrada a suelos pobres y bien drenados, con mucho sol. Demasiado fertilizante puede causar un crecimiento excesivo y pobre floración. Sin embargo, aplicar la cantidad justa y en el momento adecuado potenciará sus flores y aroma.
El secreto está en alimentar lo suficiente para estimular la floración sin fomentar solo follaje.
El Mejor Momento Para Fertilizar la Lavanda: Primavera
La ventana ideal para fertilizar la lavanda es desde principios hasta mediados de primavera. Aplica el fertilizante:
- Justo después de que aparezca el nuevo crecimiento (usualmente de marzo a mayo, según clima)
- Antes de que empiecen a formarse los botones florales
Esto ayuda a que la planta destine los nutrientes a fortalecer tallos y producir flores, no solo hojas.
Evita fertilizar en verano tardío o otoño, momentos en que la lavanda debe detener su crecimiento para prepararse para el invierno. Fertilizar tarde promueve brotes tiernos que no sobreviven al frío.
¿Con Qué Frecuencia Debes Fertilizar la Lavanda?
Menos es más. A diferencia de plantas que necesitan fertilizados frecuentes, la lavanda solo requiere una o dos aplicaciones al año, como máximo.
Este es un calendario sencillo:
- Primavera temprana: aplica un abono ligero y equilibrado
- Verano medio (opcional): segunda aplicación ligera solo si el crecimiento es lento o las flores escasas
Evita fertilizar en exceso, ya que tu lavanda puede volverse débil, con tallos largos y flojos, y perder aroma.
El Mejor Fertilizante Para Lavanda
La lavanda prefiere suelos con buen drenaje y una nutrición moderada. Ten en cuenta:
- Usa:
- Fertilizantes de liberación lenta y equilibrados (como 10-10-10 o 5-5-5)
- Compost o estiércol maduro, aplicado en poca cantidad
- Mezclas orgánicas bajas en nitrógeno (un exceso de nitrógeno fomenta más hojas que flores)
- Evita:
- Fertilizantes de césped con alto contenido en nitrógeno
- Estimuladores de floración solubles en agua a menos que estén muy diluidos
Si cultivas en macetas, elige un fertilizante para plantas en contenedor y utiliza la mitad de la dosis recomendada para la lavanda.
Consejos Para Una Lavanda Más Fragante
Para que tu lavanda no solo florezca, sino que desprenda un aroma intenso, combina el abono con estas prácticas:
- Sol pleno es imprescindible: necesita entre 6 y 8 horas de sol al día
- Poda adecuada: poda a principios de primavera y tras la floración para mantener la planta compacta y prolífica
- Riego moderado: evita el exceso; deja que el suelo se seque entre riegos
- Evita el mantillo de madera: retiene demasiada humedad; mejor usa grava o pequeñas piedras para simular su hábitat natural
¿Qué Pasa Si Fertilizas En El Momento Equivocado?
El momento es clave. Si fertilizas muy temprano, cuando la planta está en reposo, los nutrientes no se absorberán o podrían dañar las raíces sensibles.
Si fertilizas demasiado tarde, promoverás mucho follaje sin flores, y ese brote tierno puede morir por las heladas.
Ante la duda, espera a que broten las primeras hojas verdes de primavera.
Conclusión: Alimenta Con Cuidado Para Mejorar La Floración
La lavanda es una planta de bajo mantenimiento, pero para conseguir flores más abundantes y fragantes, una fertilización ligera en primavera marca la diferencia.
No la sobrealimentes; solo dale un pequeño empujón en el momento adecuado.
Con buena luz, suelo bien drenado y un abono moderado en primavera, tu lavanda no solo lucirá hermosa, sino que perfumará todo tu jardín.
Lista Rápida Para Fertilizar Lavanda
- Fertilizar una vez en primavera temprana
- Usar fertilizantes equilibrados y bajos en nitrógeno
- Evitar fertilización en otoño e invierno
- Regar en profundidad solo cuando el suelo esté seco
- Combinar con sol pleno y poda adecuada
¿Quieres llenar tu jardín con el dulce aroma de la lavanda este verano? Elige bien el momento para fertilizar y notarás la diferencia.
