Por qué tu albahaca se marchita (y la forma más sencilla de salvarla)
Qué significa realmente que la albahaca se marchite
Antes que nada, es importante aclarar que la marchitez no siempre indica que la planta esté muriendo. En ocasiones, la albahaca simplemente está reaccionando a cambios en su entorno, como el agua, la luz o la temperatura.
Cuando sus hojas verdes se ponen flácidas, es una señal clara de que algo no está bien.
Las causas más comunes por las que la albahaca se marchita
- Falta de riego. Esta es la razón principal. La albahaca requiere un suelo constantemente húmedo, nunca seco. Si al meter el dedo en la tierra esta se siente totalmente seca, es momento de regar a fondo.
- Exceso de agua. Un exceso también perjudica, pues las raíces no pueden respirar y pueden pudrirse, causando la marchitez.
- Efectos del calor. Las temperaturas muy altas o la exposición directa al sol intenso durante las horas pico pueden provocar que la planta se marchite, como si estuviera “sudando” para conservar humedad.
- Mal drenaje. Si la maceta no tiene agujeros para drenar, el agua puede acumularse y ahogar las raíces, aunque riegues con moderación.
- Estrés por trasplante. Tras cambiar la planta de maceta, es común que se marchite durante unos días mientras se adapta.
- Bajas temperaturas. La albahaca es una planta de verano y no tolera bien el frío, incluso temperaturas cercanas a 10 °C pueden hacer que se marchite.
Cómo identificar rápidamente el problema
- Suelo seco: Falta de riego.
- Suelo mojado o encharcado: Exceso de agua o mal drenaje.
- Marchitez después de una tarde soleada: Estrés por calor.
- Marchitez tras trasplantar: Estrés por trasplante.
- Hojas negras o blandas: Daño por frío o pudrición de raíces.
Reconocer el problema facilitará mucho su solución.
El truco más sencillo para revivir una albahaca marchita
El riego por la base es el método más efectivo.
Cómo hacerlo:
- Llena una bandeja o recipiente con unos centímetros de agua.
- Coloca la maceta dentro para que las raíces absorban el agua desde abajo durante 15 a 30 minutos.
- Luego, saca la maceta y deja que el exceso drene.
Esta técnica permite que la planta se hidrate de manera suave, sin ahogar las raíces, y estimula que crezcan más profundas y fuertes.
Consejos extra para mantener tu albahaca sana y feliz
- Riega regularmente para que el suelo esté siempre ligeramente húmedo pero no encharcado.
- Usa macetas con buen drenaje.
- Asegúrate de que reciba al menos seis horas de luz solar directa cada día.
- Poda las puntas con regularidad para fomentar un crecimiento más frondoso.
- Protege tu albahaca del frío llevando las macetas al interior cuando bajen las temperaturas.
Cuándo es demasiado tarde (y cómo empezar de nuevo)
Si los tallos están negros, blandos o tienen mal olor, es probable que la pudrición de raíces ya esté avanzada. En ese caso, es mejor comenzar desde cero, pero no te preocupes, la albahaca es muy fácil de reproducir por esquejes.
Corta un tallo sano, colócalo en un vaso con agua y espera a que crezcan las raíces, lo que suele tardar una o dos semanas. Luego trasplántalo a tierra fresca y tendrás una nueva planta.
Conclusión
Una albahaca que se marchita no significa que no tengas mano con las plantas. Es simplemente una señal de que tu planta necesita algo: más o menos agua, sombra, un mejor tiesto o cariño extra.
Con este sencillo truco del riego por la base y los consejos adecuados, tu albahaca volverá a lucir saludable y fuerte en poco tiempo.
