¿Por qué salar las tomateras? 3 beneficios indiscutibles
Los jardineros suelen tener sus métodos comprobados para cultivar las mejores tomateras. Tal vez hayas escuchado sobre el uso de cáscaras de huevo, de plátano, posos de café y otros abonos naturales. ¿Te has preguntado alguna vez por qué se recomiendan estos productos? Existen muchos mitos sobre trucos para estimular el crecimiento y mantener la salud de las plantas. Hoy analizamos el salado de las tomateras y sus beneficios reales. ¡Sigue leyendo para descubrir más!
¿Qué tipo de sal usar en la base de las tomateras?
No se trata de la sal común de cocina. En jardinería se emplea el sulfato de magnesio, conocido como sal de Epsom o sal amarga. Este producto es increíblemente beneficioso para las tomateras que presentan deficiencia de magnesio. Los jardineros lo utilizan para distintos problemas, desde un crecimiento lento hasta hojas amarillentas. ¿Cuándo y cómo aplicarlo a las plantas? A continuación respondemos a esas preguntas.
¿Cuándo salar las tomateras? ¿Cómo se usa la sal de Epsom?
Tratamiento para hojas amarillas
El amarillamiento de las hojas en las plántulas de tomate puede deberse a diversas causas: riegos inadecuados, hongos o plagas. Algunas son fáciles de corregir; otras pueden anticipar la muerte de la planta.
Un problema sencillo de resolver, si cuentas con sal de Epsom, es la carencia de magnesio. Como ya mencionamos, este nutriente es uno de los principales componentes del producto y su uso ayuda a combatir rápidamente la deficiencia, favoreciendo que las tomateras se recuperen pronto. En este caso, lo mejor es pulverizar directamente sobre hojas y tallos.
Mezcla una cucharada de sal de Epsom en 5 litros de agua tibia y rocía generosamente las plantas. Tras pulverizar, utiliza el resto para regar la tierra alrededor. El momento ideal para aplicar es por la mañana, así las hojas disponen de tiempo para secarse y absorber el producto antes de que el sol las pueda quemar.
Mejora el sabor de las tomateras
El magnesio y el azufre son micronutrientes esenciales para las plantas. El magnesio es clave para la fotosíntesis, mientras que el azufre ayuda a la producción de enzimas y proteínas. Aunque se requieren en pequeñas cantidades, marcan una gran diferencia en la salud de las tomateras.
Una fertilización adecuada y constante influye directamente en el crecimiento y el sabor de los frutos. Pulverizar con sal de Epsom aumenta la absorción de micronutrientes, pero también puedes añadir una pequeña dosis directamente al agua de riego. La dosis recomendada es una cucharada por cada 30 cm de altura de la planta, repartida en dos riegos semanales. Así, tus tomateras estarán perfectamente alimentadas y producirán tomates deliciosos en la cosecha.
Sal para estimular el crecimiento de las tomateras
Cuando las plántulas de tomate reciben todos los nutrientes necesarios, crecen sanas y brindan una buena cosecha. Sin embargo, la falta de ciertos elementos, especialmente magnesio, limita ese desarrollo. Sin este mineral, las plantas no pueden realizar la fotosíntesis correctamente, quedándose sin el “combustible” para crecer. Aunque capten luz solar, la baja producción de clorofila les impide transformar la energía en procesos vitales.
Aplicar sal de Epsom recupera el balance de micronutrientes del suelo, ayudando a que las tomateras crezcan más y produzcan más frutos, que es el objetivo de cualquier jardinero. Puedes usarla tanto como pulverización foliar como vertiéndola en el riego.
