¿Por qué mi orquídea pierde todas sus hojas y cómo recuperarla?
Aunque una orquídea no tenga hojas, se puede salvar si el tallo está en buen estado y tiene una o varias raíces saludables. Solo es cuestión de brindarle los cuidados adecuados. Para encontrar el tratamiento correcto, primero hay que identificar la causa por los primeros síntomas. En este artículo revisaremos las 8 posibles causas indicadas por expertos y las acciones necesarias para rescatar una planta enferma.
¿Por qué la orquídea pierde todas sus hojas?
En general, existen 8 razones por las que una orquídea puede perder sus hojas. Lo primero es evaluar si la planta muestra signos que permitan su recuperación. Depende del daño que haya sufrido. Para saber si el tallo aún está vivo, puede tocarlo para ver si está arrugado y seco. Tal vez sea necesario quitar parte de la cubierta seca del tallo para revisar el estado del interior. Incluso se puede abrir cuidadosamente con un cuchillo esterilizado para observar si hay verde sano. Si el centro está seco y marrón, es irrecuperable, porque las raíces ya no pueden enviar energía al tallo para formar hojas nuevas.
También es fundamental que la orquídea tenga al menos una raíz sana para regenerar sus hojas. Las raíces de las orquídeas epífitas absorben agua y realizan fotosíntesis para producir alimento. Si una planta no tiene hojas ni raíces, lamentablemente estará muerta.
Estas son las situaciones en las que todavía puede salvar su orquídea:
1. Pudrición de raíces por exceso de riego o malas condiciones
Síntomas tempranos: Las hojas parecen deshidratadas, blandas y con una textura similar al cuero. Luego se agrava la situación, se ponen amarillas y terminan cayendo. Los brotes que salen son pequeños. Además de las hojas secas, hay que revisar que las raíces no estén podridas.
2. Exceso de agua que provoca pudrición del tallo y la corona
Síntomas tempranos: Una señal inicial de pudrición del tallo es el amarillamiento de una o varias hojas en la base, cerca del tallo. Este fenómeno debe diferenciarse de la pérdida natural de hojas o del amarillamiento que comienza en las puntas debido a falta de nutrientes.
3. Pérdida total de hojas por problemas con el fertilizante
Síntomas tempranos: Aparición de manchas marrones o muy oscuras en las raíces. En casos graves, las raíces se pudren.
4. Daños por quemaduras solares y calor excesivo
Síntomas iniciales: Las hojas presentan manchas amarillentas o descoloridas. Las quemaduras pueden ir desde superficiales hasta completas, lo que podría causar la pérdida total de las hojas. Estas quemaduras pueden tardar semanas en manifestarse.
5. Daños por frío
Síntomas tempranos: Tras una exposición al frío, las hojas muestran manchas amarillas y marrones a los pocos días. El tejido muerto se ablanda y empeora hasta que las hojas caen.
6. Pérdida de hojas por deshidratación
Síntomas: Las hojas y raíces lucen secas, arrugadas y con aspecto de papel. Algunas hojas deshidratadas incluso pueden quebrarse.
7. Corte de raíces frescas
Síntomas: Similar a la pudrición de raíces: hojas secas y deshidratadas, raíces blandas y en descomposición.
8. Infecciones por hongos y bacterias
Síntomas: En las primeras etapas aparecen manchas marrones o negras en las hojas, a menudo con aspecto húmedo y rodeadas de halos amarillos. Estos puntos suelen ser aleatorios y diferentes a la pudrición negra causada por deficiencias de nutrientes, que sigue un patrón uniforme.
Cómo rescatar una orquídea que perdió todas sus hojas
Si su orquídea perdió todas sus hojas pero aún tiene raíces sanas, el primer paso es quitar la floración. Limpie las raíces con cuidado para eliminar tierra vieja y enjuáguelas con agua tibia. Corte las raíces secas o blandas. Luego, rocíe todo el sistema radicular con agua oxigenada al 3%.
Después trasplante la planta en un sustrato fresco para orquídeas. Riegue con normalidad y añada un poco de fertilizante suave para estimular su recuperación. Espere a que la orquídea empiece a formar hojas nuevas.
Como opción, puede colocar la planta en un recipiente pequeño (vaso, jarra, etc.) con agua, cubriendo un cuarto o un tercio de la longitud de sus raíces. Este método se llama “cultivo en agua”. Una vez que la planta muestre signos de recuperación, trasládela a un sustrato de corteza.
Para el cultivo en agua, es importante mantener el nivel adecuado: el agua se evapora, así que reponga cuando sea necesario. Puede agregar una gota de fertilizante, pero recuerda que menos es más. También conviene dejar que las raíces se sequen uno o dos días entre riegos, alternando períodos de humedad y sequedad para evitar pudriciones.
