

Una bolsa de sal en el armario puede solucionar un problema: aquí puedes descubrir cuál es el problema.
La sal, con sus mil virtudes, no es sólo un clásico y excelente condimento para los platos, sino también un remedio natural para el bienestar y el hogar. Sus ventajas y propiedades se remontan a mucho tiempo atrás, encontraron su lugar en épocas pasadas y todavía hoy se utilizan como producto cotidiano. Las abuelas nos aconsejan poner en el armario una bolsa abultada de sal: ¿habéis hecho eso alguna vez? No querrás perdértelo más.
LOS ORÍGENES DE LA SAL
Homero llamaba a la sal una sustancia divina, mientras que para los romanos era oro blanco. Su papel, siglo tras siglo, ha sido siempre el de protagonista, no sólo en la conservación y nutrición de los alimentos, sino también en el comercio y el conocimiento de nuevas culturas.
Pocos saben que la sal estaba asociada con el comercio, la navegación, el poder y el dinero, así como con la superstición en muchas religiones antiguas. Su uso se inició en el Neolítico y continúa hasta el día de hoy como producto general a bajo precio.

Hace 10.000 años, los pueblos del Neolítico usaban sal para conservar los alimentos que cazaban o cultivaban. Fue uno de los primeros usos de este producto y fueron ellos quienes descubrieron sus primeras propiedades conservantes.
En la época romana se inició una discusión sobre el poder, la conquista y el dinero. La sal se convirtió en un producto común, y el precio era tan alto que los productores podían empezar a exportarla para enriquecerse y ganar territorios más allá del océano. Desde el impuesto sobre el uso de las carreteras de la sal hasta el impuesto a las importaciones, que estuvo activo hasta 1975, este oro blanco fue tan importante que provocó guerras. Por ejemplo, es conocida la Marcha de la Sal encabezada por Gandhi en 1930.

No sólo para nutrición, como lo conocían los egipcios y mayas como producto para momificación o medicina.
La sal ha llegado hasta nuestros días y sigue siendo una protagonista importante, desde la mesa hasta el bienestar pasando por remedios caseros naturales como el que vamos a contarte.
Una bolsa de sal en el armario: ¿para qué sirve?
A la hora de limpiar la casa, los consejos de la abuela son muy importantes. La sal, como hemos visto, es una auténtica aliada y los trucos del hogar nunca deben dejarse de lado.
Las abuelas suelen hablar de poner bolsas llenas de sal en el armario, y es un truco antiguo pero muy eficaz. Este remedio ayuda a combatir el olor a humedad y encierro que puede ser común en espacios cerrados y no ventilados. Si no hay ventilación, la sal gruesa puede absorber la humedad y evitar que la ropa huela mal.

Para darle un toque extra, lo ideal sería rociar sobre la sal unas gotas de aceite esencial como el de menta o lavanda.
