Pon una esponja con una pizca de bicarbonato en el frigorífico: la razón te sorprenderá
¿Alguna vez has probado a colocar bicarbonato de sodio junto con una esponja dentro del frigorífico? Este remedio natural, poco conocido, merece ser probado cuanto antes.
¿Por qué poner bicarbonato en una esponja dentro del frigorífico?
El bicarbonato de sodio es un producto natural muy utilizado en casa y para el bienestar personal, conocido por sus múltiples propiedades. Con una pequeña cantidad puede resolver muchos problemas.
En este caso, basta con tomar una esponja nueva y limpia y añadirle una cucharada de bicarbonato de sodio.
Después coloca la esponja dentro del frigorífico. Es una solución sencilla y económica, pero ¿qué beneficios aporta? El bicarbonato neutraliza los malos olores, mientras que la esponja actúa como absorbente.
Esto significa que la esponja con bicarbonato elimina la humedad, las manchas de moho y cualquier olor desagradable que aparezca con el tiempo. Además, ayuda a preservar la frescura de alimentos y bebidas, manteniendo el frigorífico libre de bacterias y gérmenes.
Esta misma esponja también puede colocarse en armarios o despensas para combatir la humedad y absorber malos olores.
¿Cómo prevenir los olores desagradables en el frigorífico?
El olor del frigorífico puede variar según los hábitos de cada hogar. Para evitar malos olores, considera estos consejos prácticos:
- Guarda todos los alimentos en recipientes herméticos, especialmente los que desprenden olores fuertes como el ajo, el queso o la cebolla.
- Revisa que los alimentos no estén en mal estado, incluso si la fecha de caducidad aún no ha pasado.
- Limpia regularmente el interior y el exterior del frigorífico con productos naturales.
Es recomendable limpiar a fondo el frigorífico al menos una vez al mes: desenchúfalo, vacíalo y retira los cajones y estantes. Lávalos con una mezcla de bicarbonato y vinagre o jugo de limón.
Luego, limpia las superficies internas con un paño de microfibra, prestando atención especial a los sellos de goma.
Finalmente, coloca de nuevo los cajones y vuelve a encender el frigorífico, que quedará fresco y libre de olores.
