8 ingredientes esenciales para cultivar tomates grandes y sabrosos rápido
¿Quieres obtener tomates hermosos con un sabor excepcional? Además, ¿buscas maximizar la producción en tu huerto? ¡Estás en el lugar indicado! Los tomates cultivados en casa tienen un sabor único, muy superior a esos tomates insípidos que venden en el supermercado. Comerlos recién cosechados es un auténtico placer para el paladar.
Los tomates son frutas frescas, jugosas y llenas de sabor, por eso son una de las plantas favoritas para quienes tienen jardín. Afortunadamente, existen trucos sencillos y efectivos para que tus tomates crezcan deliciosos y abundantes.
Aquí te comparto los 8 mejores ingredientes naturales para agregar al cultivo de tus tomates y lograr frutas grandes, sabrosas y saludables. ¡Estos son los mejores fertilizantes naturales que puedes usar!
1. Bicarbonato
Un truco excelente para preparar el suelo y obtener tomates más dulces es esparcir un poco de bicarbonato de sodio en la base de las plantas. Este ingrediente reduce la acidez del suelo, lo que ayuda a que los tomates sean más suaves y dulces.
2. Cabezas de pescado
¿No sabes qué poner al pie de los tomates? Nuestros antepasados ya usaban cabezas de pescado como fertilizante. Esta parte del pescado, que no se come, libera nitrógeno, potasio, calcio, fósforo y otros oligoelementos esenciales al descomponerse. A las plantas de tomate les encanta.
El único inconveniente es que puede atraer animales que cavarán para desenterrarlas. Para evitarlo, entiérralas al menos a 30 cm de profundidad. Puedes poner la cabeza entera en el hoyo o preparar un fertilizante casero dejando restos de pescado en infusión en 250 ml de agua y 250 ml de leche. Este preparado dará un impulso notable a tus tomates jóvenes.
3. Aspirina
Coloca 2 o 3 comprimidos de aspirina en el hoyo al plantar los tomates. Esto mejora la salud, la resistencia y el rendimiento de la planta. El ácido salicílico, ingrediente activo de la aspirina, protege contra enfermedades como el mildiu.
También puedes pulverizar las plantas con una solución de aspirina disuelta en agua: mezcla entre 250 y 500 mg en 4,5 litros de agua y aplica 2 o 3 veces al mes, ya sea preventivamente o para curar.
4. Cáscaras de huevo
Las cáscaras aportan calcio al suelo, un nutriente fundamental para el crecimiento de los tomates. Con suficiente calcio, las flores maduran mejor. Puedes introducirlas picadas en el hoyo de plantación o, si la planta ya está en tierra, esparcirlas alrededor y regar para que liberen lentamente el calcio.
5. Sal de Epsom
La sal de Epsom, o sulfato de magnesio, es ideal para corregir deficiencias de magnesio, muy comunes en los tomates. Añade 1 o 2 cucharadas al plantar y cúbrelas con una fina capa de tierra para evitar que las raíces tengan contacto directo.
