Orquídea: dónde colocarla para que florezca durante 10 años
Las orquídeas son plantas especiales y muy hermosas originarias de climas ecuatoriales, aunque se han adaptado bien a nuestras temperaturas. Con su amplia variedad de colores, desde tonos intensos hasta suaves, son perfectas para embellecer nuestros hogares. Pertenecen a la familia Orchidaceae, y existen muchas especies, algunas cultivadas y otras que crecen de forma silvestre.
La mayoría de las orquídeas son epífitas, lo que significa que cuentan con raíces aéreas que les permiten vivir en troncos o rocas, absorbiendo agua y nutrientes de la descomposición de materia orgánica. Sin embargo, las especies más comunes en nuestros hogares tienen raíces que deben enterrarse en sustrato.
Si acabas de comprar una orquídea o te la han regalado y no sabes cómo cuidarla, debes saber que no es complicado mantenerla, pero sí hay que seguir ciertas precauciones para evitar que se deshidrate y muera rápidamente.
Primero, hay que recordar que por su origen tropical, la orquídea necesita un clima luminoso y húmedo, pero no es una planta que se cultive directamente en tierra. Lo ideal es ubicarla dentro de casa en un lugar bien iluminado orientado hacia el sur o el este.
El lugar ideal para plantar nuestra orquídea
Los rayos solares no deben darle directamente, pero el espacio debe ser muy luminoso. La falta de luz es una de las principales causas de que las orquídeas se marchiten. La temperatura ideal varía entre 23 y 24 °C como máximo, y entre 16 y 17 °C como mínimo.
También es crucial vigilar la humedad ambiental. Un exceso puede dañar las flores, mientras que un ambiente demasiado seco provoca que las hojas se arruguen y amarilleen. Lo mejor es mantener una humedad cercana al 70 %, por lo que ubicar la orquídea en baños o cocinas es una buena opción.
Además, conviene colocar una bandeja con arcilla expandida o grava que se pueda mantener húmeda. De esta forma, el agua se evapora lentamente y garantiza la humedad adecuada para las raíces. Alternativamente, se puede pulverizar la planta con agua desmineralizada o, preferiblemente, con agua de lluvia cada mañana.
La ración de riego debe ser mínima y solo cuando el sustrato esté seco. En invierno bastará con hacerlo una vez por semana, y en verano de dos a tres veces. Es fundamental regar por la mañana y evitar el estancamiento de agua, ya que este puede provocar pudrición de las raíces y arruinar la planta por completo.
Solo basta con seguir estos consejos para disfrutar de una orquídea florecida durante muchos años.
