Nunca vuelvas a comprar ajo: cómo cultivar un suministro ilimitado en casa
Por qué el ajo es el cultivo ideal para jardineros caseros
El ajo es una planta de bajo mantenimiento, que ocupa poco espacio y ofrece grandes satisfacciones. Se adapta bien a macetas, bancales elevados o directamente en el suelo. Además, una vez que comiences, podrás regenerarlo con tu propia cosecha, diente por diente, temporada tras temporada.
Materiales necesarios
- Una cabeza de ajo saludable (preferiblemente orgánica)
- Compost de calidad o tierra de jardín
- Una maceta, bancal elevado o zona con buen drenaje
- Sol directo durante al menos 6 horas diarias
- Mantillo (opcional pero recomendable)
- Paciencia: el ajo tarda meses, pero la espera vale la pena
Paso 1: elige el ajo adecuado
Existen dos tipos principales:
- Ajo de cuello duro: ideal para climas fríos, con sabor intenso y que produce escapos (tallos florales comestibles).
- Ajo de cuello blando: mejor para zonas cálidas, con mayor durabilidad y más dientes por cabeza.
Consejo: evita el ajo de supermercado tratado para impedir que brote. Busca ajo orgánico o de centros de jardinería y mercados locales.
Paso 2: separa los dientes y prepara para la siembra
Con delicadeza, separa los dientes de la cabeza sin despegarles la piel fina. Usa solo los dientes más grandes para plantar, ya que producirán plantas más vigorosas. Los dientes pequeños déjalos para la cocina.
Paso 3: cómo plantar el ajo correctamente
Cuándo plantar
- El otoño (septiembre a noviembre) es la mejor época para obtener cabezas más grandes.
- En primavera también se puede plantar, aunque la cosecha suele ser menor.
Cómo plantar
- Afloja la tierra unos 15-20 cm de profundidad.
- Coloca cada diente con la punta hacia arriba, a unos 5 cm de profundidad.
- Separa los dientes entre 10 y 15 cm.
- Cubre con tierra y añade mantillo (paja, hojas, etc.).
Si plantas en macetas, usa una con al menos 25 cm de profundidad y buen drenaje, respetando las mismas distancias.
Paso 4: cuidado y mantenimiento del ajo
- Riego: mantém la tierra ligeramente húmeda, sin encharcar. Riega profundamente cada 7 a 10 días.
- Mantillo: ayuda a conservar la humedad y suprimir las malas hierbas.
- Fertilización: a principios de la primavera, aporta té de compost o fertilizantes orgánicos ricos en nitrógeno.
- Deshierbe: el ajo no tolera la competencia, así que mantén el área limpia de malezas.
Paso 5: cuándo y cómo cosechar el ajo
El ajo estará listo cuando las hojas inferiores comiencen a dorarse, generalmente entre finales de primavera y mediados de verano, mientras que la mitad superior siga verde.
- Usa un tenedor de jardín para levantar con cuidado las cabezas, evitando tirones bruscos.
- Sacude la tierra suelta, pero no laves los ajos todavía.
- Déjalos secar en un lugar seco, sombreado y con buena ventilación durante 2 a 4 semanas.
Una vez secos, recorta las raíces y las hojas, y guarda las cabezas en un lugar fresco y seco.
Paso 6: regenera tu propio suministro de ajo
Este es el secreto para no volver a comprar ajo. Reserva los dientes más grandes y sanos de tu cosecha para plantar en otoño. Cada temporada, tu cultivo se fortalecerá y será más autosuficiente.
Consejo extra: cultiva ajos tiernos todo el año en interiores
Si no puedes esperar meses para una cabeza completa, cultiva «ajitos verdes» en el alféizar de la ventana.
- Planta los dientes justo bajo la superficie en una maceta con tierra.
- Colócala en un lugar soleado.
- Riega ligeramente cada pocos días.
- Corta los brotes verdes según los necesites; tienen sabor intenso, parecido al cebollino con ajo.
En pocas semanas tendrás brotes frescos, perfectos para sopas, salteados y guarniciones.
Problemas comunes y soluciones
- Dientes pequeños: suele deberse a plantación densa o suelo pobre. Solución: espaciar más y enriquecer con compost.
- Moho o pudrición: exceso de riego o drenaje deficiente. Solución: mejorar el drenaje y disminuir el riego.
- Hojas amarillas: falta de nutrientes. Solución: aplicar fertilizante orgánico equilibrado.
Conclusión
Con un poco de dedicación inicial, podrás disfrutar de ajo fresco y sabroso durante todo el año—sin tener que comprar nunca más. Cultívalo en tierra, macetas o en la ventana de tu cocina. Una vez pruebes el sabor del ajo casero, no querrás volver atrás.
Anímate a plantar unos dientes hoy mismo; tu futuro yo (y tu cocina) te lo agradecerán.
