No deseches la piel del limón: cómo usarla para cultivar un limonero
Sembrar semillas en macetas de plástico no es lo más ecológico ni beneficioso para tus plantas. Pero existe una alternativa natural y sostenible: utilizar la piel de los cítricos.
Las cáscaras de limón pueden reciclarse para crear macetas biodegradables donde germinar tus semillas. Aquí te mostramos cómo plantar en pieles de limón y aprovechar al máximo este recurso tan saludable y nutritivo.
Cómo hacer macetas para semillas con piel de limón
En lugar de tirar las pieles de limón, reutilízalas como recipientes naturales, biodegradables y amigables con el medio ambiente para tus plantines. Solo necesitas cortar un limón grande por la mitad y exprimirlo para extraer el jugo.
Después, elimina cuidadosamente la pulpa de cada mitad y utiliza estas cáscaras vacías como macetas.
Haz un agujero de drenaje en la base de cada mitad, rellénalas con sustrato para semillas, planta las semillas que desees y cúbrelas ligeramente con tierra. Riega con cuidado, para no desenterrar las semillas.
Coloca las macetas de limón en el alféizar de una ventana para favorecer la germinación, ya que las semillas necesitan luz para desarrollarse.
Además de evitar el uso de plástico y reducir residuos, la corteza del limón aporta nutrientes naturales que ayudan al crecimiento.
Ten en cuenta que también puedes usar cáscaras de naranja, pomelo o mandarina para crear recipientes biodegradables para tus semillas.
Cuando broten las primeras plántulas, trasplántalas a tierra o a macetas de barro. Conviene retirar las plantas jóvenes de la piel de limón antes de plantar en el suelo, porque la descomposición del limón puede acidificar la tierra a largo plazo.
No tires las cáscaras, pues aún pueden aprovecharse de otras maneras en tu jardín.
Otras formas de aprovechar la piel de limón en el jardín
Después de trasplantar tus plantines, recicla las cáscaras de limón que usaste como macetas.
Puedes utilizarlas para enriquecer el compost. Las cáscaras de limón son un fertilizante natural que aporta a tus plantas minerales esenciales para su desarrollo.
Basta con cortar las pieles en trozos pequeños e incorporarlas a la tierra o al compostador. Para reducir su acidez, es recomendable mezclarlas con otros restos orgánicos, ya que el compost debe ser una mezcla equilibrada de materiales vegetales y orgánicos.
La piel de limón también funciona como repelente natural para insectos y plagas, especialmente para mantener alejadas a las hormigas. Coloca trozos de cáscara en los caminos donde suelen pasar estos insectos para proteger tus plantas.
Además de limón, cualquier tipo de cáscara de cítrico aporta beneficios a tu jardín.
Cuando se descomponen en el compost, liberan nitrógeno, un nutriente básico para la salud de las plantas.
Estos restos también son ricos en magnesio, calcio y potasio, minerales que enriquecen el suelo y mejoran su calidad.
Para aprovecharlo al máximo, seca las cáscaras y tritúralas para obtener un polvo que mezclado con la tierra alimenta tus plantas.
Las cáscaras de cítricos son excelentes para alejar parásitos; por ejemplo, puedes envolver la piel de naranja alrededor de la base de tus plantas para protegerlas de pulgones.
Con solo las pieles de limón puedes crear macetas para sembrar y, además, reciclarlas para nutrir y proteger tu jardín de manera natural y ecológica.
