Mis 7 secretos para lograr que una orquídea florezca siempre
¿Qué hacer cuando tus orquídeas terminan de florecer? Aquí comparto mis técnicas infalibles para estimular su floración año tras año. Antes creía que la orquídea phalaenopsis florecía solo una vez y que, tras marchitarse, la planta quedaba olvidada en un rincón.
Pero mi perspectiva cambió gracias a un amigo florista que me reveló el secreto para que vuelva a florecer. Desde que empecé a aplicar estos consejos, mis orquídeas han florecido fielmente cada año, sin necesidad de comprar nuevas. De hecho, mantengo viva la floración de algunas que tienen ya ocho años.
7 consejos para hacer reflorescer una orquídea marchita
- Corte preciso: Cuando la orquídea pierde sus flores, es fundamental podar bien la vara floral. Hay quienes recomiendan cortarla en la base, y otros prefieren hacerlo justo encima del tercer “ojo” — esos pequeños anillos oscuros que aparecen a lo largo del tallo. Yo prefiero cortar la vara en la base para favorecer la aparición de nuevos brotes y mantener un aspecto limpio. Usa una tijera afilada y fina para un corte exacto.
- Renueva el tiesto: Aunque las orquídeas no requieren macetas gigantes, su sistema radicular es fuerte. Cada 3 años renueva la maceta para darle espacio al crecimiento de raíces. Escoge un recipiente un poco más grande y un sustrato que mezcle tierra con corteza de pino, disponible en viveros especializados.
- El drenaje es esencial: Evita el exceso de agua colocando bolitas de arcilla o corteza dentro de la maceta al hacer el trasplante. Un buen drenaje previene la pudrición de raíces, problema grave para las orquídeas.
- Déjala al aire libre en verano: Les encanta el calor y la humedad del verano, de finales de mayo a septiembre. Ponlas a la sombra para evitar quemaduras con el sol directo. No es necesario regar a diario: la humedad ambiental y el rocío matutino las mantienen hidratadas.
- La luz es vital: Proporciona luz suficiente pero indirecta para que las hojas no se quemen. Coloca tus orquídeas cerca de ventanas con buena iluminación, evitando el sol directo especialmente en verano.
- Mantén la humedad: En lugar del riego tradicional, es mejor humedecer las raíces con vapor semanalmente o sumergir la maceta en agua durante 30 minutos. Así aseguras una hidratación constante y suave.
- Cuidado con los abonos: Normalmente las orquídeas no necesitan fertilizantes frecuentes. Un exceso puede ser contraproducente, estimulando una floración artificial. Evita especialmente los abonos químicos fuertes.
Siguiendo estos pasos, tus orquídeas estarán listas para florecer otra vez. Ten paciencia, ya que algunas variedades tienen su periodo de reposo de 6 a 9 meses. Si la planta no brota, prueba a cambiar las condiciones ambientales y evita corrientes de aire.
