Mezcla estos dos ingredientes: el secreto natural que todos intentan y el motivo te sorprenderá
Cómo preparar un limpiador natural para eliminar óxido y suciedad incrustada
Limpiar la casa y eliminar manchas difíciles como el óxido no siempre es sencillo. Muchas personas optan por productos químicos agresivos que, a largo plazo, pueden llegar a ser corrosivos.
Sin embargo, existen remedios naturales muy eficaces usando ingredientes fáciles de encontrar en casa. En concreto, una combinación de agua, dentífrico, sal y posos de café que puede cambiar la manera de limpiar.
Quizás te preguntes: “¿Cómo se usan estos ingredientes?” Primero, elige un recipiente donde verter tres decilitros de agua. Añade dos cucharadas de posos de café y mezcla bien para disolverlos por completo.
Cuando el café se haya disuelto, agrega una cucharada de sal y finalmente un poco de dentífrico. Mezcla cuidadosamente para integrar todos los ingredientes con el agua.
Café y dentífrico: combinación potente
¿Cómo aplicar la mezcla?
Después de mezclar bien, el siguiente paso es filtrar esta preparación. Coloca un paño o filtro de cocina sobre un recipiente limpio y vierte el líquido para separar los posos.
A la mezcla filtrada añade otros tres decilitros de agua. Usa un embudo para transferir el líquido a un frasco con atomizador, facilitando así su aplicación.
Beneficios de esta mezcla natural
Los posos de café, que comúnmente se tiran a la basura, tienen propiedades sorprendentes para el hogar. Actúan como un abrasivo natural efectivo para eliminar suciedad difícil y óxido.
La sal, por su textura gruesa, ayuda a frotar y eliminar manchas resistentes en platos, ollas y otras superficies. Además, su acción desinfecta estas áreas.
El dentífrico, que contiene abrasivos suaves como bicarbonato de sodio o de calcio, contribuye a remover manchas y a pulir las superficies suavemente.
Al combinar estos tres ingredientes se obtiene un detergente casero muy eficaz, económico y fácil de preparar. La mezcla se pulveriza directamente donde se desea limpiar, desinfectar y pulir. Basta con frotar bien con una esponja y enjuagar para sorprenderse con los resultados.
