Método de propagación del romero en 4 pasos que siempre funciona

Método infalible de 4 pasos para propagar romero

Si alguna vez has querido multiplicar una planta saludable de romero hasta el infinito, estás de suerte. Esta hierba es una de las que prácticamente se replica sola. Cuando descubras lo sencillo que es el proceso, te preguntarás por qué no lo empezaste antes. Y lo mejor: no necesitarás herramientas especiales ni un invernadero, solo unos cortes, un alféizar soleado y un poco de paciencia.

A continuación, te explicamos los cuatro pasos para convertir ramas tiernas en plantas enraizadas y saludables que puedes cultivar en interiores, macetas de patio o directamente en tu jardín.

1. Corta tallos frescos y flexibles

Desde el inicio, elige tallos que se vean vivos, no viejos ni leñosos. Los brotes nuevos son más blandos y enraízan con más rapidez. Pasa tus dedos por el tallo hasta encontrar un punto que se doble sin romperse; ahí es donde debes cortar.

Con tijeras limpias, corta un tramo de 10 a 15 cm justo debajo de un nudo de hoja, ese pequeño bulto donde crecen las hojas, ya que allí es donde las raíces aparecerán. Aprovecha para cortar algunos más; el romero enraíza bien, pero siempre es buena idea tener repuestos.

2. Retira las hojas inferiores

Una vez que tengas tus esquejes, elimina con cuidado las hojas de la mitad inferior. Puede parecer extraño, como dar un pequeño corte de pelo al tallo, pero esta técnica es muy útil. Al retirar las hojas, los nudos liberan su potencial para convertirse en raíces.

Deja intactas las hojas superiores, que facilitarán la fotosíntesis mientras el esqueje desarrolla raíces abajo.

3. Enraiza en agua o en tierra

Aquí puedes escoger tu método favorito, ambos funcionan bien.

Enraizar en agua

Introduce la parte deshojada del tallo en un frasco con agua limpia. Evita sumergir hojas y coloca el frasco en un lugar con luz indirecta brillante. Cambia el agua cada pocos días para mantenerla fresca. En una o dos semanas, verás aparecer pequeñas raíces blancas.

Enraizar en tierra

Si prefieres plantar directamente en sustrato, haz un pequeño agujero en tierra húmeda, introduce el esqueje y aprieta suavemente alrededor. Cubrir la maceta con una tapa plástica ligera ayuda a conservar la humedad, pero sin sellarla herméticamente. Mantén la tierra húmeda sin encharcar y sitúa la maceta en un lugar cálido con luz suave.

En cualquiera de los dos casos, la paciencia será clave. El romero puede tardar un poco más que hierbas como la menta, pero una vez arraigado, crecerá con fuerza.

4. Trasplanta y sigue cultivando

Cuando las raíces midan alrededor de 2 o 3 cm, o el esqueje en tierra ofrezca resistencia al tacto, es momento de trasplantar. Coloca tu nuevo romero en una maceta pequeña con sustrato que drene bien. Al romero no le gusta el suelo pesado ni húmedo, por eso es ideal un sustrato aireado con perlita o arena.

Deja que la planta se adapte en interiores durante una semana. Luego podrás llevarla al exterior o mantenerla en un alféizar soleado. Ofrece luz intensa y evita el riego excesivo para que crezca vigorosa y fragante.

En poco tiempo, esos pequeños esquejes se convertirán en plantas robustas, perfectas para cocinar, regalar o seguir propagando.

Reflexiones finales

Este método en cuatro pasos no decepciona a ningún jardinero. Es simple, confiable y hasta divertido. Cuando lo domines, nunca más tendrás que comprar plantas nuevas de romero. Solo corta, retira hojas, enraíza y trasplanta: así de fácil.