
Las mantas de lana son un artículo esencial para mantenerse abrigado durante los meses de invierno. Estos tejidos son apreciados por su capacidad para garantizar un sueño confortable, pero con el uso diario tienden a ensuciarse, acumulando polvo, pelos de animales y otras impurezas. Lavar y secar correctamente estas mantas es fundamental para conservar su calidad y aspecto original.

Estrategias efectivas para mantener limpias las mantas de lana
Es importante saber que las mantas de lana no requieren lavados frecuentes , pero aún así es fundamental intervenir cuando aparecen signos de suciedad. Antes de continuar con el lavado , es posible que desees considerar sacudir la manta al aire libre para eliminar el polvo y los residuos de la superficie. El uso de un cepillo suave puede ayudar a liberar la tela de pelusa y suciedad.
Al decidir lavar una manta de lana, el primer paso esencial es revisar la etiqueta para verificar las instrucciones específicas del fabricante. Algunos modelos se pueden lavar a máquina , mientras que otros requieren lavado a mano . En general, es aconsejable utilizar agua fría y un detergente suave , específicamente formulado para lana, para evitar el riesgo de apelmazamiento.
Si optas por la lavadora, es útil dejar la manta en remojo en una mezcla de agua y detergente durante unos quince minutos antes de iniciar un ciclo delicado. Es importante limitar el tiempo de lavado a unos pocos minutos y asegurarse de enjuagar bien para eliminar cualquier residuo de jabón.
Secado de mantas de lana: Qué evitar
Después del lavado, el secado de las mantas de lana requiere una atención especial. Es fundamental no exponer la tela a la luz solar directa , ya que los rayos UV pueden provocar pérdida de color y arruinar las fibras. Un método eficaz es colgar la manta en un lugar fresco y sombreado.

Para reducir la humedad antes de secarla, puedes envolver la manta en una toalla y presionarla suavemente, evitando retorcerla. Este paso ayuda a eliminar el exceso de agua sin comprometer la estructura de la tela.
Es fundamental evitar el uso de la secadora , ya que el calor elevado puede dañar las fibras y provocar que se encojan. Además, la secadora puede hacer que la manta sea más áspera y menos agradable al tacto. Cuidar sus mantas de lana con los métodos adecuados garantizará que mantengan su suavidad y belleza a lo largo del tiempo.
