Los limones, si los guardas así, te durarán 3 meses: imposible que se pudran

Conserva tus limones frescos durante 3 meses: evita que se pudran

¿Te cuesta mantener los limones frescos? Aquí encontrarás consejos expertos para que tus limones se mantengan perfectos y duren hasta tres meses.

El limón: un aliado imprescindible en la cocina

El limón es un cítrico esencial en la gastronomía, imprescindible para dar sabor y realzar tus platillos. Descubre cómo conservarlos adecuadamente para evitar que se dañen y prolongar su frescura.

Beneficios y usos del limón

Originarios de regiones como el sur de Italia, especialmente los limones de Sicilia, estos frutos son valorados tanto por sus propiedades culinarias como por sus beneficios para la salud. Su alto contenido en vitamina C ofrece efectos diuréticos y digestivos. Además, sus cualidades antisépticas los hacen útiles para la limpieza del hogar y para remedios naturales, como el alivio del dolor de garganta o las aftas.

Cómo conservar los limones para que duren más

¿Cuántas veces compras limones que se estropean rápidamente? Como cualquier fruta, los limones pueden pudrirse o secarse por dentro. Por eso, una buena conservación es clave para mantenerlos frescos.

Para conservarlos mejor, sumerge los limones en un recipiente con agua antes de guardarlos en el refrigerador. Esta técnica hidrata la piel, preserva la frescura del fruto y ralentiza su deterioro, manteniéndolos en óptimas condiciones hasta por tres meses.

Si prefieres almacenarlos por más tiempo, también puedes colocarlos en recipientes o bolsas herméticas y congelarlos. Para limones ya cortados, envuélvelos bien en film transparente para evitar la oxidación antes de meterlos en la nevera.

Optimiza el uso del jugo y la ralladura de limón

Para tener siempre jugo de limón a mano, exprime los limones frescos y vierte el jugo en bandejas para cubitos de hielo. Congela los cubos y úsalos luego en té, cocina o bebidas refrescantes.

La ralladura del limón también es un ingrediente valioso, especialmente para repostería. Asegúrate de que los limones no estén tratados con químicos, ralla la cáscara y guárdala en una bolsa hermética en el congelador para usarla más adelante.