El secreto de los cerrajeros para puertas con cerraduras rotas o atascadas
Cómo actuar cuando la cerradura está rota o bloqueada
Cuando la cerradura de una puerta se bloquea o se rompe, especialmente durante fines de semana o por la noche, es fundamental encontrar una solución temporal mientras llega el cerrajero. En esos casos, el conocimiento práctico de los cerrajeros nos puede sacar de apuros.
La solución más sencilla es también la que menos tiempo requiere, ideal para quienes no tienen experiencia en bricolaje. Aunque el proceso puede resultar laborioso y algo complejo al principio, con un poco de práctica se puede lograr rápidamente. Además, este método funciona con cualquier tipo de cerradura y puerta.
El truco del cerrajero usando un tenedor
Para este método se necesita un tenedor que ya no se use, un martillo, una aguja para el cabello y un clavo largo. El procedimiento es el siguiente:
- Introduce el tenedor en la ranura del marco de la puerta o ventana.
- Marca con un rotulador permanente los dientes del tenedor usando una regla como guía.
- Con ayuda de un alicate, sujeta el tenedor mientras doblas los dientes 90° con el martillo.
- Inserta el tenedor en la ranura y cierra la puerta, asegurándote de que el mango y los dientes queden hacia afuera, y la parte doblada encajando en el marco.
- Finalmente, utiliza una horquilla o una uña larga para insertar entre los dientes del tenedor. Así, el tenedor actúa como un cerrojo temporal para mantener la puerta cerrada hasta que llegue el cerrajero.
Quienes tengan más destreza manual pueden doblar el mango del tenedor a su gusto y adaptar el método.
Otra solución casera sencilla
Para quienes no disponen de habilidades para manipular herramientas, cerrar una puerta con la cerradura dañada resulta complicado. En esos casos, la manera más eficaz es usar una silla para bloquear la puerta.
Es recomendable usar una silla clásica, preferiblemente de madera maciza, que pueda soportar peso y permita cerrar bien la puerta. Evita sillas plegables o con ruedas.
Coloca la silla inclinada a 30 grados justo bajo la manilla, de modo que impida que la puerta se abra desde el exterior.
De esta forma, se puede esperar con seguridad hasta la llegada del cerrajero, quien reemplazará la cerradura por una nueva.
