Errores comunes al cultivar orquídeas: lo que nunca debes hacer para no dañar la flor
Las orquídeas son plantas delicadas que suelen poner a prueba incluso a los jardineros más aficionados. Mantenerlas saludables hasta su siguiente floración puede ser todo un reto. Para lograrlo con éxito, es fundamental evitar algunos errores típicos y seguir ciertas recomendaciones clave.
El sustrato adecuado para tus orquídeas
Nunca uses tierra normal de jardín, ya que no ofrece la ventilación necesaria para las raíces de las orquídeas y puede provocar que se pudran. En su lugar, prepara un sustrato especial compuesto por materiales como arcilla expandida, corteza triturada, fibras de coco, arcilla cocida y carbón vegetal. Esta mezcla garantiza una aireación óptima y un buen drenaje.
La importancia del macetero correcto
Elige siempre un macetero transparente. Las raíces de las orquídeas realizan fotosíntesis además de las hojas, por lo que necesitan recibir luz. Un recipiente opaco limita esa luz y puede causar deficiencias nutricionales en la planta.
Cuándo y cómo fertilizar
Evita fertilizar justo después de comprar la orquídea. Estas plantas suelen pasar por situaciones estresantes debido al cambio de ambiente y probablemente hayan recibido ya abono en el vivero. Lo ideal es esperar a que se adapten al nuevo entorno y que finalicen su floración actual antes de comenzar a fertilizar.
Siguiendo estas pautas podrás cuidar mejor tus orquídeas, ayudándolas a florecer repetidamente y manteniéndolas sanas durante mucho tiempo.
