Los 7 mejores fertilizantes naturales para que tus tomates crezcan como nunca
Las tomateras y otros cultivos del huerto prosperan cuando se les aporta la fertilización adecuada. Usar abonos orgánicos y naturales no solo es respetuoso con el medio ambiente, sino que también resulta muy eficaz. Está comprobado que estas fórmulas ecológicas mejoran notablemente el crecimiento y la salud de las plantas de tomate, dando como resultado cosechas más abundantes, frutos más sabrosos, una maduración más rápida y un mayor rendimiento.
El primer abonado se debe hacer entre 14 y 16 días después de plantar los trasplantes, ya sea en cultivo en campo abierto o en invernadero. Luego, la fertilización debe repetirse cada dos semanas hasta mediados de julio.
A continuación, te presentamos siete recomendaciones esenciales para usar fertilizantes naturales y conseguir los tomates más deliciosos de tu vida:
Fertilizantes naturales clave para tomates
1. Solución de yodo
Estimula la maduración y previene el mildiu (ficóftora). Disuelve 4 gotas de yodo alcohólico en 10 litros de agua y aplica 2 litros por planta.
2. Infusión de cenizas
Prepara un abono disolviendo un vaso de cenizas en 10 litros de agua y aplícalo directamente en la base de las plantas de tomate. Para pulverización foliar, hierve 300 gramos de cenizas en 3 litros de agua durante media hora, deja reposar 5 horas, luego diluye con agua hasta 5 litros y añade jabón para facilitar la adherencia. Rocía la mezcla sobre las hojas.
3. Estimulante de levadura
Aunque no es un fertilizante completo, la levadura funciona como activador del crecimiento. Mezcla 100 gramos de levadura fresca en 10 litros de agua y riega tus tomates con la solución inmediatamente.
4. Estiércol de aves
Este estiércol es rico en nitrógeno y fósforo, tan efectivo como los fertilizantes minerales complejos. Si usas estiércol fresco, dilúyelo con agua y deja macerar varios días antes de aplicar. La versión seca se remoja en agua, agitándola diariamente, luego se diluye a razón de 1 parte de mezcla por 20 de agua y se aplica al pie de cada tomatera.
5. Té de estiércol
Usa este abono alternando con otros fertilizantes. Llena un cubo a la mitad con estiércol, añade agua y deja fermentar en un lugar cálido durante siete días. Luego diluye el líquido obtenido en proporción 1:10 con agua y riega la base de las plantas.
6. Infusión de cáscaras de huevo
Ideal para los plantones, consiste en remojar cáscaras trituradas en 3 litros de agua tibia durante tres días. Cuando el agua se enturbia y desprende olor a azufre, está lista para usarse en tus plántulas.
7. Pulverización con piel de plátano
Las cáscaras de plátano son una excelente fuente de potasio. Remoja las pieles de 2 a 3 plátanos en 3 litros de agua tibia durante tres días, cuela el líquido y pulverízalo sobre tus plantas de tomate.
Comparte estas fórmulas de fertilizantes naturales con otros aficionados al huerto para que todos puedan obtener la mejor cosecha de tomates hasta ahora.
