
Limpiar el horno nunca es una tarea fácil. Es uno de los electrodomésticos que más se utiliza en cualquier hogar para preparar cualquier plato. De hecho, hay que admitir que se trata de un tipo de cocción, la cocción al horno, mucho más cómoda que cualquier otra. Realmente puedes cocinar cualquier cosa en él, desde pollo hasta arroz y verduras y no requiere el uso de mucha grasa, por lo que también se recomienda para quienes siguen una dieta de adelgazamiento. Evidentemente, para que la suciedad no acabe en los alimentos y el horno pueda funcionar correctamente, es fundamental mantenerlo siempre perfectamente limpio. He aquí cómo hacerlo.

Limpiador completamente natural
Lo primero que hay que hacer es retirar las migas del interior del horno, en realidad esta es una operación que siempre se debe realizar después de utilizar el aparato, aunque en ocasiones no se realiza por prisa. Sólo en una etapa posterior procederemos a preparar un detergente a base del famoso jabón amarillo que se está volviendo muy popular en Internet. Necesitas media barra de jabón amarillo, 1 cucharada de bicarbonato y 300 ml de agua.

A continuación procedemos a calentar el agua a fuego lento en un cazo pequeño, pero sin que llegue a hervir. Cuando esté lo suficientemente caliente, puedes sumergir el jabón en su interior. Revuelve hasta que el jabón se disuelva por completo. Agrega el bicarbonato de sodio y espera a que la mezcla se convierta en una solución homogénea. En este punto retirar del fuego y dejar enfriar. Puedes transferir el detergente a una botella con atomizador.

Limpieza
Para poder limpiar el horno en profundidad, te recomendamos calentarlo primero a 180 grados, luego apagarlo y rociar una cantidad bastante generosa de producto en las paredes y dejar actuar unos 30 minutos. Cuando haya pasado este periodo de tiempo, podrás retirar toda la suciedad con una esponja. En este punto, enjuaga y seca el horno con cuidado.