Huerto, cómo cultivarlo sin agua con el famoso método Fukuoka

Cómo cultivar un huerto sin agua usando el famoso método Fukuoka

El cuidado del huerto y el jardín

Tener un espacio verde, ya sea un pequeño huerto o un jardín, es un verdadero privilegio. Si eres amante de las flores, plantas o árboles frutales y has montado un huerto en tu terraza, seguramente te habrás informado sobre técnicas y buenas prácticas para conseguir que tus plantas florezcan y den frutos.

Normalmente, todo el mundo te dirá que sin agua no es posible cultivar. Probablemente habrás leído numerosos libros o artículos sobre riego y cuidado del huerto.

Pero, ¿qué pensarías si te dijéramos que puedes cuidar tu huerto sin usar agua? Te presentamos el método Fukuoka, un sistema que revolucionará tu manera de cultivar.

El método Fukuoka para cultivar sin agua

Desde pequeños nos enseñaron que las plantas necesitan agua para crecer. Hasta ahora, seguramente habrás dedicado tiempo a estudiar técnicas de riego para cuidar tu huerto.

Sin embargo, existe un método que permite cultivar sin regar: el método Fukuoka. Aunque poco conocido, es muy usado por expertos en jardinería sostenible.

El creador de este método fue un agricultor japonés nacido en 1913, que combinó su conocimiento de la agricultura, la biología y la filosofía para diseñar un sistema revolucionario. Publicó varios libros y su método se enmarca dentro de la agricultura natural, muy semejante a la permacultura.

Fukuoka basó su técnica en respetar los ciclos y condiciones naturales, enriqueciendo el suelo para mejorar la calidad de las plantas y sus frutos, sin recurrir a prácticas invasivas.

Lo especial de este método es que se aleja de arar, cavar, fertilizar, podar o regar de forma artificial. ¿Cómo es posible entonces que las plantas sobrevivan y den frutos? Te lo explicamos a continuación.

Los cuatro principios fundamentales del método Fukuoka

Este método se sostiene en cuatro normas básicas:

  • No trabajar la tierra. Esto significa que no debes arar ni remover el suelo, permitiendo que las raíces y la fauna del subsuelo actúen naturalmente, manteniendo el equilibrio y la vitalidad del suelo.
  • No eliminar las malas hierbas ni los insectos. En la naturaleza no existen insectos o plantas perjudiciales en sí, sino ecosistemas desequilibrados que dañan la duración de las plantas y frutos. Por eso, no hay que eliminar la vegetación espontánea ni la fauna con métodos artificiales, respetando el curso natural.
  • Evitar el uso de productos químicos. No se emplean fertilizantes, pesticidas ni otros compuestos químicos, ya que alteran el delicado equilibrio del ecosistema del huerto.
  • Seleccionar las plantas adecuadas al terreno. En lugar de abonarlo, es imprescindible evaluar el ambiente y plantar únicamente las especies que pueden sobrevivir en ese tipo de tierra.

El papel del agua en el método Fukuoka

El sistema no emplea agua para el riego en la mayoría de las fases, ya que sus prácticas garantizan el desarrollo de plantas, flores y frutos. Solo se usa agua en los momentos de trasplante para facilitar que las raíces se adapten al suelo.

Este enfoque destaca la autosuficiencia natural del huerto, que puede crecer sin riego siempre que se apliquen las medidas correctas para mantener el equilibrio del ecosistema.