¡No es el frigorífico! Si guardas las claras de huevo de esta forma, ¡seguirán siendo comestibles durante al menos 6 meses!
Las claras de huevo son nutritivas y ricas en increíbles propiedades nutritivas. A diferencia de las yemas, las claras no contienen ni rastro de grasa ni de colesterol.
De hecho, las claras están compuestas principalmente de agua y proteínas. Por eso se recomiendan a las personas que están a dieta o que hacen deporte a diario.
Sin embargo, a veces las claras de huevo pueden desperdiciarse innecesariamente al preparar postres, por ejemplo. Afortunadamente, existe una solución antidesperdicio que evita tirar las claras de huevo sobrantes o enteras. La estrella de la gastronomía Benedetta Rossi ha revelado el secreto de este método de conservación en su página web.
De hecho, esta popular bloguera, autora y presentadora ha revelado que las claras de huevo pueden conservarse durante mucho tiempo sin perder su calidad nutricional. ¡Pueden durar hasta 6 meses!
Claras de huevo: ¡presta atención a estos pocos puntos antes de conservarlas!
Benedetta Rossi explica en su página web que, para conservar bien las claras de huevo, hay que tener en cuenta algunos puntos importantes.
En primer lugar, es necesario que los huevos estén intactos y que no tengan más de una semana. También hay que elegir huevos ecológicos de buena calidad.
Conservar las claras de huevo en el congelador
Si quieres conservar las claras hasta 6 meses, mételas en el congelador. Para ello, coloque las claras en cartones herméticamente cerrados. Puede preferir tarros de cristal o bolsas de alimentos, que permiten que el aire circule libremente.
Para realizar esta operación, no dudes en dividir las claras en pequeñas porciones según las cantidades necesarias para las preparaciones que vayas a realizar en los próximos días.
Con este truco, no es necesario descongelar una gran cantidad, sino sólo la necesaria. A continuación, espera a que las claras se enfríen antes de meterlas en el congelador.
Cuando descongeles las claras, debes hacerlo de forma espontánea y gradual. De esta forma, no hay riesgo de malos olores ni de proliferación bacteriana.
