Cómo Dejar Brillando de Nuevo tu Cocina de Gas con Solo una Cuchara Sopa
Por qué limpiar a fondo los fogones de gas
Al limpiar la cocina, muchas veces se realiza una limpieza superficial. Generalmente, sobre todo cuando tenemos prisa, solo pasamos un trapo por la superficie sin desmontar las piezas ni prestar atención a los quemadores o parrillas. Sin embargo, es fundamental limpiar a fondo estos componentes, ya que la suciedad se acumula y, con el tiempo, puede aparecer óxido. A continuación, te explicamos cómo cuidarlos correctamente.
Métodos efectivos para limpiar los fogones
Lo primero es desmontar todas las piezas que se limpiarán y prepararlas ordenadamente. Existen varias técnicas, pero una en especial hará que tus fogones vuelvan a brillar.
Agua y vinagre, la combinación perfecta
El vinagre es un potente desengrasante y abrillantador con propiedades antisepticas. La preparación es sencilla: mezcla 300 ml de agua con 700 ml de vinagre en una olla, y llévalo a ebullición. Cuando hierva, apaga el fuego y sumerge los quemadores y las rejillas hasta que el líquido se enfríe por completo.
Después, escurre, enjuaga y, si es necesario, frota suavemente con una esponja para eliminar los restos de suciedad más resistentes. Seca bien antes de volver a colocar las piezas.
Bicarbonato sódico para suciedad incrustada
El bicarbonato es otro gran aliado para limpiar la cocina. Disuelve 4 cucharadas en una olla con agua hirviendo y remueve hasta que se disuelva por completo. Luego, sumerge las piezas a limpiar durante unas horas. Gracias a su efecto ablandante, las manchas y residuos se suavizarán y será más fácil retirarlos.
El poder del sal fina
El sal fina es ideal para eliminar las manchas más rebeldes. Prepara una mezcla con 3 cucharadas de sal en agua hirviendo, remueve bien y deja en remojo los quemadores y las rejillas por alrededor de una hora. Finalmente, enjuaga y seca con un paño de algodón.
La técnica definitiva para que tus fogones recuperen su brillo
Estas tres técnicas son muy eficaces, pero existe un ingrediente que asegura un acabado brillante y que puedes usar también de dos formas diferentes: el ácido cítrico.
Para prepararlo, disuelve 150 gramos de ácido cítrico en un litro de agua hirviendo. Puedes optar por sumergir las piezas o aplicar directamente la mezcla sobre cada quemador, con una cucharada por cada uno, masajeando suavemente y dejando actuar aproximadamente una hora.
Sea cual sea la opción, enjuaga bien y seca con un paño de algodón para evitar la formación de óxido.
¿Y si la suciedad es muy difícil?
Si las manchas son muy persistentes y no se eliminan con los métodos anteriores, puedes frotar suavemente las piezas después del remojo con una esponja suave.
Otra opción es preparar un desengrasante casero mezclando una cucharadita de bicarbonato de sodio, un poco de jabón de Marsella y 400 ml de agua. Calienta el jabón junto con el bicarbonato a baño maría y luego añade el agua. Vierte la mezcla en un pulverizador y utilízalo para limpiar fogones y ollas.
Recuerda enjuagar bien y secar para prevenir el óxido.
