Errores comunes al cultivar tomates que impiden que den fruto, ¡evítalos!

Errores comunes al cultivar tomates que impiden que den frutos y cómo evitarlos

¿Quieres preparar una deliciosa salsa de tomate sin depender de la compra en el mercado? No te preocupes, cultivar tomates en casa no es tan complicado. Esta planta roja crece fácilmente y hoy te contamos cuáles son los errores más frecuentes que impiden que tus tomates den frutos y cómo evitarlos.

Primero, es importante saber que el tomate es una hortaliza esencial en la cocina, cultivada en todo el mundo y con muchas variedades. En el mercado encontrarás diversos tamaños, formas y colores.

El tomate aporta vitamina C, potasio y fibra; su color rojo se debe al betacaroteno. En sus hojas se encuentra la tomatina, un compuesto con propiedades antiinflamatorias, antifúngicas y antibacterianas. ¿Quieres cultivarlo en casa? Aquí te decimos cómo lograrlo.

Errores frecuentes al cultivar tomates

Regula el riego

Se dice que el éxito al cultivar tomates depende de cómo se riega la planta. Es fundamental mantener la tierra siempre húmeda, pero nunca encharcada. Riega sólo lo necesario para evitar que las raíces se pudran.

Elige un buen recipiente

Busca el mayor recipiente posible, ya que el tomate puede crecer mucho y sorprenderte. Cuanta más tierra tenga tu planta, mejor podrá absorber agua y nutrientes. Usa macetas grandes o contenedores amplios.

Cuida estos aspectos antes de plantar

Una planta por maceta

No te apresures: con una sola planta por maceta es suficiente. Evita sembrar varias plantas de tomate en el mismo recipiente o tierra, ya que puede afectar su desarrollo. Todo cuenta: el clima, el tamaño del contenedor, el tipo de suelo y el riego.

Aplica fertilizantes

Prepara el suelo con fertilizantes antes de plantar el tomate. Esto favorecerá su crecimiento y dará frutos sanos y vigorosos. Utiliza abono orgánico específico para tomates o extracto de algas. Fertiliza la planta dos veces por semana y notarás los resultados.

Controla la exposición al sol

Al tomate le encanta la luz solar, por eso coloca la maceta en un lugar donde reciba al menos 6 horas de sol directo al día. Usa un medidor para no excederte y evitar que la planta se queme.