En lugar de tirarla, aprenda aquí cómo salvar y restaurar una orquídea moribunda sin flores y con hojas secas

Cómo salvar una orquídea moribunda sin flores y con hojas secas

Las orquídeas a menudo se consideran flores extremadamente delicadas que requieren atención constante. En parte esto es cierto, pero también son plantas muy resistentes. En ocasiones pueden estar tan enfermas que parece que no hay solución. Sin embargo, en estos casos, en lugar de desecharlas, es posible rescatar y recuperar una orquídea moribunda sin flores y con hojas secas.

La orquídea es como una modelo preparándose para un desfile: su belleza se exhibe para embellecer cualquier espacio del hogar. Sin embargo, el estrés y las distracciones pueden afectarla. Por eso no es raro que pierda sus flores, sus hojas se resequen y la planta muera.

La planta sólo está realmente muerta cuando todas sus flores han caído, las hojas están secas y las raíces están podridas por completo. En ese caso, lamentablemente poco se puede hacer.

Pero si la planta aún conserva al menos una hoja verde, no la tires, pues aún tiene vida y con algo de cuidado puede recuperarse.

Cómo rescatar una orquídea con pocas hojas verdes

Si la orquídea sólo tiene una o dos hojas todavía verdes, es fundamental actuar de inmediato para salvarla. Es normal que la planta pierda todas sus flores en algún momento del año, pero no lo es que también las hojas se sequen.

Para recuperar la orquídea, sigue estos pasos:

  • Sáquela del tiesto y elimine toda la tierra adherida.
  • Revise sus raíces aéreas, retirando con tijeras desinfectadas las raíces muertas y las partes secas. Conserva únicamente las raíces y hojas que estén vivas.
  • Prepara un vaso de cristal con una mezcla de cuatro partes de agua y una parte de peróxido de hidrógeno. Esta solución ayuda a crear un ambiente libre de amenazas y estimula el crecimiento de nuevas raíces.
  • Coloca sólo las raíces en el agua, evitando que las hojas toquen el líquido para prevenir la podredumbre.
  • Deja la planta sumergida en esta solución durante unos 40 días. Verás cómo las raíces comienzan a recuperarse y brotan nuevas, además las hojas recuperan su vigor.

Trasplantar la orquídea recuperada

Una vez que la orquídea haya regenerado sus raíces y hojas, es momento de trasplantarla. Para ello, utiliza una maceta nueva con sustrato fresco.

Coloca un poco de tierra en el fondo de la maceta y luego posiciona la planta, asegurándote de que las raíces queden bien cubiertas sin dañar las hojas. Riega con moderación y poco a poco, con el tiempo, la orquídea volverá a lucir sana, fuerte y llena de vida.