El truco infalible para hacer crecer un olivo desde un hueso de oliva: ¡más fácil de lo que imaginas!
Hacer crecer un olivo es un proyecto apasionante y una experiencia que nos enseña a tener paciencia. Mientras el árbol crece, nosotros aprendemos a cuidarlo, regarlo y acompañarlo. Si el olivo quiere, nos recompensará con su generosidad. Este artículo es ideal para quienes desean tener un olivo en su jardín y disfrutar de la belleza que aporta este árbol emblemático.
Las indicaciones que te damos son sencillas pero precisas. Si las sigues con atención, podrás garantizar la germinación, crecimiento y vida de tu olivo, partiendo de una sola semilla y desde casa.
¿Cómo hacer germinar un olivo en interiores?
El proceso lo dividimos en tres etapas clave: extraer el hueso de la oliva, plantar la semilla y trasplantar el olivo al exterior. Cada fase contiene trucos y consejos esenciales. Antes de comenzar, es importante decidir qué tipo de olivo quieres cultivar, ya que existen variedades diferentes que influyen en el color y aroma de sus frutos. Estas diferencias dependen del tipo de planta, su cultivo y el tiempo de maduración.
Te recomendamos investigar qué variedad de olivo es la más adecuada para las condiciones de tu suelo y clima, de modo que puedas asegurar su desarrollo a largo plazo.
¿Cómo preparar los huesos de oliva?
Una vez que hayas elegido la variedad de olivo, sigue estos pasos para recuperar y preparar los huesos:
- Recoge las olivas a principios de otoño: Es fundamental cosecharlas directamente del olivo para asegurarte de que los huesos estén vivos. La época es clave, pues las frutas están verdes y maduras, y el olivo prospera en zonas con rusticidad de nivel 8 a 10.
- Evita las olivas comerciales: Las olivas compradas suelen estar tratadas químicamente, lo que puede impedir la germinación del hueso. Lo ideal es buscar olivas en fincas o granjas ecológicas en tu zona.
- Remoja las olivas en agua tibia: Para ablandar la pulpa y poder separarla fácilmente del hueso, sumerge las olivas en un cubo con agua tibia durante aproximadamente una noche. Mueve el agua cada tres horas. Si alguna oliva flota, probablemente esté podrida y debe descartarse.
- Escurre y extrae los huesos: Una vez blandas, rompe las olivas con un martillo o un cuchillo para separar los huesos. Límpialos bien de restos de pulpa con una esponja, papel de lija o un cuchillo manejable.
- Haz una pequeña incisión en el hueso: Con cuidado, realiza un corte superficial en la parte plana del hueso sin dañar el germen interior. Luego, déjalos reposar una noche en agua a temperatura ambiente para activar el proceso.
Cómo germinar los huesos de oliva
Con los huesos limpios y listos, es momento de sembrarlos en un sustrato adecuado. Este debe drenar bien para evitar el exceso de agua y favorecer el desarrollo de la semilla. Puedes encontrar tierra para macetas y sustratos en cualquier tienda de jardinería.
- Planta un hueso por maceta: Usa macetas de unos 7 cm de diámetro y rellénalas con una mezcla de tierra y sustrato. Coloca un hueso cubriéndolo al 75% con tierra y riega sin encharcar.
- Coloca las macetas al sol: La luz solar favorece la germinación, pero evita la exposición directa desde un inicio para no quemar las semillas.
- Cubre para crear un efecto invernadero: Envuelve las macetas con bolsas de plástico tipo polietileno para mantener la humedad necesaria. Después de un mes verás los primeros brotes.
- Mantén la tierra húmeda: Los primeros 5 cm del sustrato deben conservarse siempre ligeramente húmedos. Riega cuando notes que la superficie se seca medio centímetro, usando tu dedo para evaluar la humedad.
- Evita el exceso de riego: Un riego excesivo puede provocar proliferación de bacterias y dañar el progreso de las semillas.
- Tras la germinación: Una vez que aparezcan los brotes, coloca las macetas cerca de una ventana para que reciban luz natural y prepara la planta para su trasplante al exterior.
Cómo trasplantar un árbol joven desde la semilla
Cuando los brotes hayan crecido unos 45 cm, podrás trasplantar el olivo al suelo, idealmente en agosto o septiembre, cuando las temperaturas son favorables para su desarrollo.
- Prepara un hoyo a la medida del tiesto: Haz un agujero en la tierra que sea algo más profundo que la maceta para colocar el olivo sin dañar las raíces.
- Elige bien el suelo: El olivo es poco exigente respecto al tipo de tierra, pero necesita un buen drenaje. El suelo debe mantenerse húmedo, pero sin encharcamientos.
- Coloca el olivo y cúbrelo: Saca con cuidado el plantón de la maceta, colócalo en el agujero cubriendo la base con al menos 2 cm de tierra nueva.
- Riega durante el trasplante: Asegúrate de humedecer bien tanto el hoyo como el árbol recién plantado para favorecer el asentamiento de las raíces.
- Ten en cuenta el espacio: Deja suficiente distancia entre olivos para evitar la competencia por nutrientes.
- No olvides regar regularmente: Aunque el olivo no requiere cuidados intensivos, necesita riegos periódicos, especialmente en climas secos o durante el establecimiento.
- Paciencia con el crecimiento: En unos tres años, dependiendo de la variedad, comenzarán a aparecer las primeras olivas.
- Realiza podas para airear el árbol: Podar suavemente ayuda a eliminar ramas muertas y a preparar el árbol para que produzca mejor sus frutos.
Has llegado al final de esta guía para cultivar tu propio olivo desde un hueso de oliva. Además de disfrutar de un árbol generoso, esta aventura te brindará satisfacción personal y conexión con la naturaleza.
