La clave secreta para un jardín saludable: plantas que crecen 5 veces más rápido
El secreto para tener un jardín saludable está en un ingrediente secreto, que además es totalmente gratuito. Descubramos cuál es.
Cómo mantener un jardín sano
Tener un jardín bien cuidado puede ser todo un reto, pero con un poco de planificación y atención puede convertirse en una tarea gratificante. El primer paso es planificar el diseño del jardín con cuidado.
Es imprescindible considerar la ubicación solar, el tamaño del espacio y las necesidades de mantenimiento. Una vez que tengamos claro cómo organizarnos, es hora de elegir las plantas adecuadas para el clima y preparar el suelo correctamente.
Los cuidados básicos incluyen riego regular y suficiente luz solar. También es fundamental mantener el jardín libre de malezas y plagas. Lo ideal es dedicar tiempo al jardín al menos una vez por semana para conservarlo en óptimas condiciones, pero igual de importante es que el suelo esté bien nutrido. Aquí entra en juego un nutriente esencial: el nitrógeno, que puede obtenerse gratis y directamente de la naturaleza. Veamos cómo preparar un fertilizante casero a base de una planta comúnmente considerada una maleza: la ortiga.
Un fertilizante natural que nutre el suelo
Como mencionamos, es posible crear un fertilizante rico en nitrógeno aprovechando los recursos naturales. En este caso, la ortiga, una planta de rápido crecimiento y que suele crecer espontáneamente, es una aliada excepcional.
La ortiga crece prácticamente en todo el mundo y destaca por su alto contenido en vitaminas y minerales. Es una fuente natural de antioxidantes, proteínas, fibras y ácidos grasos esenciales. Además, aporta hierro, calcio, fósforo, magnesio, potasio, y diversas vitaminas del grupo B como tiamina, riboflavina, niacina, ácido pantoténico, B6 y B12. También contiene vitaminas A, C, E y K, lo que la convierte en un ingrediente valioso para infusiones, suplementos y, muy especialmente, como fertilizante en el jardín.
El fertilizante de ortiga mejora la fertilidad del suelo y la salud general de las plantas, aportando nutrientes clave como potasio, calcio, fósforo, magnesio y nitrógeno. Además, ayuda a mejorar la estructura del suelo, reduce la incidencia de plagas y enfermedades, y fortalece la resistencia de las plantas frente al frío y la sequía. En definitiva, es un remedio natural excelente para un jardín próspero. Veamos cómo prepararlo.
Cómo preparar el fertilizante de ortiga
Para hacer un fertilizante efectivo, primero debes recolectar ortigas. Ten en cuenta que estas plantas pueden irritar la piel, así que usa guantes para protegerte. Corta la cantidad que necesites para tu jardín.
Consigue un cubo donde colocarás las ortigas. Es recomendable trocear las hojas para facilitar el proceso de fermentación.
Añade agua de lluvia al cubo, pero sin llenarlo hasta el borde, ya que durante la fermentación el volumen aumentará. Cubre el recipiente, pero sin cerrarlo herméticamente, para que los gases que se desprenden puedan salir.
Coloca el cubo en un lugar protegido y espera unas tres semanas. Durante este tiempo, la mezcla puede generar olores fuertes, por lo que es preferible ubicarla en un sitio ventilado. Remueve el contenido cada 3 o 4 días para favorecer la fermentación.
Cuando desaparezcan las burbujas y la espuma, el fertilizante estará listo. La concentración es alta, por eso es fundamental diluirlo en una proporción de 1 a 10 (una parte de fertilizante por diez de agua). Puedes regar el jardín con esta mezcla cada tres semanas y pronto notarás los beneficios de un suelo bien nutrido.
