El error más común que acaba con tus plantas, según los jardineros
Cuidar las plantas, ya sea en interior o en el jardín, es una pasión que comparten millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, incluso con las mejores intenciones, se repite un error frecuente tanto entre aficionados como principiantes: el riego excesivo.
Según numerosos jardineros profesionales, esta es la principal causa de mortalidad en las plantas. Y, sorprendentemente, es más dañino que la falta de agua.
Demasiado amor puede matar a una planta
El riego se considera un acto de cuidado, un ritual que se realiza a diario o semanalmente. Pero existe la falsa creencia de que cuanta más agua, mejor estará la planta. Esto es un mito.
¿Por qué es peligroso el exceso de agua?
- El agua sobrante se acumula en el sustrato.
- Las raíces no pueden respirar.
- El ambiente muy húmedo favorece:
- La pudrición de las raíces
- El desarrollo de hongos
- La aparición de moho y plagas
El resultado es que las hojas se amarillean y caen, la planta se debilita y termina muriendo.
Cómo detectar si una planta está regada en exceso
Estos son los signos más comunes:
- Hojas amarillas o marrones que se desprenden con facilidad
- Tallos blandos y débiles
- Sustrato constantemente húmedo o con olor a humedad
- Presencia de mosquitos o moho blanco en la superficie
- Raíces negras o viscosas (al desmacetar la planta)
Error habitual: confundir los síntomas
Muchas personas creen que, si su planta pierde hojas o se pone amarilla, está falta de agua, por lo que riegan más. En realidad, los síntomas por exceso o falta de riego pueden parecer similares.
Por eso es vital comprobar la humedad del sustrato antes de cada riego.
Método correcto: escuchar al sustrato
Prueba del dedo
Introduce el dedo en el sustrato hasta 2-3 cm:
- Si está seco → riega.
- Si está húmedo → espera.
Prueba del peso
Sostén la maceta; si está ligera, la planta necesita agua. Si pesa, el sustrato aún está húmedo.
Cada planta tiene necesidades distintas
Algunos ejemplos:
- Cactus, aloe vera y suculentas: riego escaso (cada 2 a 3 semanas aproximadamente)
- Orquídeas, pileas y ficus: aprecian la humedad, pero no el exceso
- Hierbas aromáticas: prefieren riegos regulares pero moderados
Consejo: siempre infórmate sobre los requerimientos específicos de cada planta.
Consejos para evitar el riego excesivo
- Elige macetas con buen drenaje (agujeros en la base)
- Sitúa bolas de arcilla o grava en el fondo del recipiente
- Usa un cubremaceta con base removible y vacíalo si se llena
- No dejes agua estancada en el plato bajo la maceta
- Emplea un sustrato aireado, especialmente en plantas de interior
¿Y si la planta ya está demasiado regada?
No te preocupes, sigue estos pasos:
- Saca la planta de la maceta
- Corta las raíces podridas con herramientas limpias
- Deja secar las raíces al aire varias horas
- Trasplanta a un sustrato seco y bien drenado
- Espera unos días antes de volver a regar
Resumen
La mayor causa de muerte en las plantas es el riego excesivo. El agua satura las raíces y provoca su pudrición. Es preferible que la planta pase un poco de sed a que sufra de humedad excesiva.
Regar no debe ser un acto automático; es un diálogo silencioso entre tú y la naturaleza. Observa, toca la tierra y conoce las necesidades de tus plantas. Con estos hábitos evitarás la equivocación más común y verás cómo tus plantas florecen día a día.
