El dueño de un restaurante compartió un truco que pocos conocen

La astucia del propietario de un restaurante que pocos conocen

Un limpiador casero sorprendente con jabón para platos y dentífrico

Cuando se enfrentan a suciedad difícil de eliminar, siempre buscamos métodos y trucos nuevos para crear mezclas y productos caseros efectivos que, además, nos permitan ahorrar dinero. Al combinar ingredientes comunes de casa, puedes preparar un limpiador que te sorprenderá por su eficacia, especialmente para eliminar la suciedad incrustada en ollas y sartenes.

El secreto revelado por un dueño de restaurante

Este truco fue compartido por un dueño de restaurante que lidia cada día con suciedad difícil. A continuación te explicamos qué necesitas y cómo preparar este potente limpiador casero capaz de eliminar manchas difíciles. Aquí tienes todos los detalles.

Cómo preparar este limpiador casero

Vamos a ver la receta recomendada por el restaurante para limpiar la suciedad más resistente con un producto realmente eficaz.

En un recipiente, mezcla 500 ml de detergente líquido para platos con una cucharada de dentífrico. Remueve bien hasta integrar ambos ingredientes.

En otro recipiente, disuelve una cucharada de bicarbonato de sodio en 500 ml de agua. Este es un ingrediente clave para la mezcla.

Finalmente, combina ambas soluciones y remueve hasta conseguir una mezcla homogénea. Ya tienes listo tu limpiador casero para usar.

Modo de uso y aplicaciones prácticas

Guarda el producto en un pulverizador o en un frasco con tapa para tenerlo siempre a mano. Puedes usarlo para limpiar moldes y bandejas de horno con suciedad incrustada. Solo tienes que rociar la solución sobre la superficie a limpiar, dejar actuar unos minutos, frotar con una esponja y aclarar. La suciedad desaparecerá fácilmente.

Por qué funciona: jabón, dentífrico y bicarbonato de sodio

La combinación de jabón para platos y dentífrico puede parecer extraña, pero su acción limpiadora es realmente potente, sobre todo al combinarse con el bicarbonato de sodio.

El dentífrico posee excelentes propiedades desengrasantes y no se limita al cuidado bucal. También sirve para:

  • Desengrasar y blanquear uñas.
  • Limpiar manchas en zapatos.
  • Eliminar suciedad difícil en paredes, alfombras y ropa.

Por eso es un aliado muy útil para limpiar los utensilios de cocina.

Por su parte, el jabón para platos está diseñado para eliminar grasas y suciedad persistente. Al unirse con el dentífrico y el bicarbonato potencia su capacidad desengrasante, dejando limpias y sin manchas las superficies tratadas.

El bicarbonato, además de ser antibacteriano, tiene propiedades desinfectantes y blanqueadoras, lo que hace que esta mezcla sea un limpiador muy completo y efectivo contra la suciedad más difícil.