¿El calabacín se está volviendo amarillo? Esto es lo que realmente está pasando

¿Por qué se ponen amarillas las calabacitas? Aquí te explicamos lo que realmente sucede

La calabacita es una de las favoritas del jardín en verano: crece rápido, es muy productiva y deliciosa. Sin embargo, nada resulta más frustrante que ver esas plantas sanas y verdes producir frutos amarillentos y blandos antes de tiempo. Si tus calabacitas se están poniendo amarillas y se vuelven blandas antes de estar listas para cosechar, no te alarmes. Este problema es común y, lo mejor, tiene solución.

Veamos qué está causando que tus calabacitas se vuelvan amarillas y cómo recuperarlas para que produzcan frutos firmes y saludables.

1. Mala polinización: la causa más frecuente

Una de las razones principales por las que la calabacita se pone amarilla y se pudre en la planta es una polinización deficiente. La calabacita tiene flores masculinas y femeninas, y para que el fruto se desarrolle correctamente, el polen de las flores masculinas debe llegar a las femeninas. Si la polinización no se completa, el fruto comienza a crecer pero rápidamente se torna amarillo y blando.

Cómo solucionarlo:

  • Favorece la llegada de polinizadores plantando flores atractivas para las abejas, como caléndulas, zinnias o girasoles cerca de tus calabacitas.
  • Poliniza a mano usando un pincel pequeño o un hisopo de algodón: transfiere el polen de la flor masculina a la femenina.
  • Evita usar pesticidas durante la floración, ya que pueden dañar a las abejas y otros polinizadores.

2. Podredumbre apical por falta de calcio

Si las puntas de tus calabacitas se ponen negras o blandas, es posible que tengan podredumbre apical, un problema causado por la carencia de calcio o por riegos irregulares. El fruto comienza normal, pero la punta se pudre rápidamente.

Cómo solucionarlo:

  • Riega de manera constante: la calabacita necesita entre 2 y 5 cm de agua por semana.
  • Acolcha el suelo alrededor de la planta para mantener la humedad estable.
  • Revisa los niveles de calcio en el suelo y añade cal agrícola o cáscaras de huevo trituradas si es necesario.

3. Exceso de riego o mala drenaje

Las calabacitas requieren humedad, pero no toleran encharcamientos. El exceso de agua o un suelo compacto y mal drenado pueden provocar pudrición de raíces y frutos amarillentos.

Cómo solucionarlo:

  • Riega solo cuando la capa superficial del suelo (unos 2.5 cm) esté seca.
  • Mejora el drenaje aflojando la tierra o cultivando en camas elevadas.
  • Riega en la base de la planta evitando mojar las hojas y los frutos.

4. Infecciones fúngicas o bacterianas

Enfermedades como el mildiu polvoriento, la marchitez bacteriana o la antracnosis también pueden causar amarillamiento, pudrición o caída prematura de las calabacitas.

Cómo solucionarlo:

  • Inspecciona las hojas con regularidad buscando manchas blancas en polvo o tallos marchitos.
  • Retira hojas o frutos infectados para evitar la propagación.
  • Aplica fungicidas orgánicos como aceite de neem o soluciones de bicarbonato de sodio si es necesario.
  • Deja suficiente espacio entre plantas para mejorar la circulación del aire.

5. Calor extremo o estrés

Las plantas de calabacita pueden sufrir estrés en climas muy calurosos, lo que provoca que las flores se caigan y los frutos se amarilleen antes de madurar.

Cómo solucionarlo:

  • Utiliza telas de sombreo durante las horas más intensas del día.
  • Mantén el suelo con humedad constante para ayudar a las plantas a soportar el calor.
  • Cosecha con regularidad para estimular la producción continua.

6. Desequilibrios nutricionales

El exceso de nitrógeno hace que las plantas de calabacita crezcan con mucho follaje, pero puede perjudicar el desarrollo de los frutos y causar que se vuelvan amarillos.

Cómo solucionarlo:

  • Utiliza un fertilizante equilibrado (5-10-10 o similar) para favorecer la formación de frutos.
  • Abona cada 2 a 3 semanas durante la temporada de crecimiento.

Consejos rápidos para prevenir problemas

  • Rota los cultivos cada año para evitar enfermedades transmitidas por el suelo.
  • Deja una separación entre plantas de 60 a 90 cm para mejorar la ventilación.
  • Cosecha las calabacitas cuando midan entre 15 y 20 cm para mantener la producción activa.

Conclusión

Las calabacitas amarillas y pudriéndose no significan el fin de tu cosecha, sino una señal de que algo necesita atención. Comienza revisando la polinización y luego descarta problemas de riego, nutrientes o enfermedades. Con algunos ajustes sencillos, pronto disfrutarás de calabacitas firmes y verdes nuevamente.