DIY Cif: Lo preparo en minutos y funciona mejor que el comprado

DIY Cif: Lo preparo en minutos y es más eficaz que el que compro

El dentífrico, el bicarbonato de sodio y el jabón líquido para platos forman una pasta limpiadora muy poderosa.

A menudo no somos conscientes de la riqueza de ingredientes que tenemos en casa: muchos productos que usamos para otras cosas en realidad son versátiles y, cuando se combinan adecuadamente, resultan muy eficaces para resolver problemas domésticos.

Si supiéramos lo útiles que son, quizás evitaríamos gastar dinero innecesariamente en productos industriales específicos para dar brillo a las superficies.

El bicarbonato de sodio lleva tiempo en boca de todos: sus propiedades abrasivas suaves, su acción antibacteriana y su capacidad blanqueadora son bien conocidas.

Se mezcla con vinagre blanco, jugo de limón o agua clara para limpiar cristales, eliminar restos incrustados en ollas y destapar desagües. Solo, se usa para desinfectar frutas y verduras. También se sabe que, al verterlo en el inodoro, absorbe y oculta los malos olores.

Pero el dentífrico y el jabón líquido para platos suelen reservarse para los usos indicados por los fabricantes. ¿Tienen acaso otro potencial, útil para restaurar un objeto muy querido y usado por todos en casa?

Descubramos juntos de qué se trata y cómo prepararlo.

DIY Cif casero: preparado en minutos y más efectivo que el comprado

Todos tenemos en casa un par de zapatillas favoritas: las usamos en los mejores momentos, para relajarnos y disfrutar. Son versátiles, combinan con ropa elegante o casual, y gustan a adultos, jóvenes y niños. La suela, alta o baja, es una parte clave de su diseño y su aspecto es fundamental, especialmente si es blanca, como suele ser.

El dentífrico, el jabón para platos y el bicarbonato de sodio nos ayudan a lograr que esa suela luzca impecable, sin necesidad de lavarlas entero.

Coloca cantidades iguales de dentífrico, jabón líquido y bicarbonato en un recipiente. Mezcla bien hasta obtener una pasta espesa y homogénea.

Humedece un cepillo de dientes viejo y frota la pasta sobre la suela con movimientos circulares. En poco tiempo, la suela quedará blanca y como nueva. Finalmente, limpia con un paño y disfruta del resultado.

¿No es genial?