Deja el suavizante a un lado, tus toallas quedarán 10 veces más suaves

Olvida el suavizante: así conseguirás que tus toallas queden hasta 10 veces más suaves

Hacer la colada es una de las tareas más habituales en casa. Lavar la ropa es fundamental para mantener nuestras prendas limpias y perfumadas. Muchas personas añaden suavizante en el compartimento correspondiente para que la ropa no solo huela mejor, sino que además quede mucho más suave. Sin embargo, hay otros métodos que logran el mismo efecto, incluso más eficiente, y además te ayudarán a ahorrar.

Consigue telas súper suaves sin suavizante

Al poner la ropa en la lavadora, añade primero un quitamanchas apropiado. Después, incorpora un ingrediente sorprendente: bicarbonato de sodio. ¿Por qué el bicarbonato? Porque es un producto que deja la ropa, especialmente las toallas, muy suaves y ayuda a eliminar olores desagradables. Basta con añadir un puñado junto con la ropa para que su efecto se distribuya correctamente.

Otro ingrediente clave para lograr suavidad es el arroz. Necesitaremos dos cucharadas soperas de arroz, que trituraremos en un procesador de alimentos hasta obtener un polvo blanco, parecido a la harina.

Coloca este polvo en un vaso y añade un poco de agua. Remueve bien la mezcla y déjala reposar toda la noche.

Preparación del suavizante natural

Al día siguiente, filtra la mezcla con un colador y recoge el líquido en un recipiente. Si lo deseas, puedes añadir unas gotas de suavizante casero o aceite esencial de lavanda en el compartimento del suavizante. Luego, introduce la ropa en la lavadora, cierra la puerta y añade detergente en el compartimento habitual.

En lugar de suavizante comercial, vierte un poco de vinagre en el compartimento del suavizante. El vinagre puede preocupar por su olor intenso, pero no te preocupes: desaparecerá por completo tras el lavado.

Finalmente, añade las gotas de aceite esencial de lavanda junto con el agua de arroz en los compartimentos laterales de la lavadora.

Consejos para un lavado perfecto

  • Programa un ciclo de lavado a una temperatura elevada, preferiblemente alrededor de 60 grados.
  • Al terminar, saca la ropa para comprobar que el método ha funcionado y que las prendas están realmente suaves.

Si sigues cada paso con cuidado, el resultado está garantizado. Esta técnica es sencilla y rápida, con una eficacia sorprendente. Además, es una forma económica y ecológica de conseguir ropa y toallas mucho más suaves sin necesidad de suavizantes comerciales.