Cultivo de tomates con estacas: ¡El porqué y el cómo!

Guía práctica para cultivar tomates con tutores: por qué y cómo hacerlo

¿Por qué es importante tutorar los tomates?

Aunque algunos jardineros no consideran esencial tutorar los tomates, esta técnica es una gran ayuda para evitar enfermedades y favorecer un crecimiento saludable de las plantas. Exceptuando las populares tomateras de variedad cherry, que no suelen requerir soporte, el uso de tutores facilita el acceso y cuidado diario de las plantas. Además, al mantener los tomates alejados del suelo, se reduce significativamente el riesgo de plagas. Por otro lado, tutorar aporta seguridad, ya que los tomates maduros pueden ser pesados y sin soporte pueden caer al suelo. También evita que los frutos se apilen unos encima de otros, disminuyendo la posibilidad de daños y podredumbre.

Opciones para tutorar tomates

Para tutorar tus tomates tienes distintas alternativas según tus preferencias y recursos:

  • Tutores de aluminio: son ligeros y al mismo tiempo muy resistentes. Resisten bien la humedad y el peso de los frutos. Sin embargo, requieren mantenimiento para evitar la oxidación.
  • Tutores metálicos: destacan por su durabilidad frente a la intemperie, manteniendo la estabilidad de la planta incluso en condiciones adversas.
  • Tutores de madera: es esencial desinfectarlos antes de usarlos para eliminar posibles patógenos. Las maderas duras como el castaño, acacia o haya son ideales para durar más tiempo sin problemas.
  • Tutores de bambú: son resistentes y estéticos, perfectos para estructuras tipo tipi o arcos. Sin embargo, no siempre se adaptan bien a tutores rectos y verticales.

Cómo tutorar tomates paso a paso

Para plantar y tutorar tomates de forma efectiva, sigue estos pasos clave:

  • Introduce el tutor en el suelo menos de 30 cm para asegurar una buena fijación.
  • Colócalo a aproximadamente 15 cm de distancia de la planta para no dañar las raíces.
  • Fija las primeras ramas a la base del tutor con cierres suaves.
  • Sujeta progresivamente las ramas a medida que la planta crece, guiándola por el tutor.

Con el tiempo, las ramas cubrirán el tutor por completo, quedando oculto entre los tallos. Se recomienda usar ataduras de fibra natural, como rafia o cuerda de yute, que además de sujetar firmemente no dañan los tallos. Es fundamental dejar algo de holgura para evitar apretar demasiado la planta. Para mayor seguridad, utiliza un nudo doble en ocho: primero haz un nudo simple rodeando el tutor, luego una segunda lazada para abrazar el tallo sin dañarlo.

El momento ideal para colocar las ataduras es justo después de instalar el tutor o al aparecer las primeras flores. Esto permite el desarrollo natural de la planta sin prisa y minimiza el riesgo de enfermedades.