Cultivar sin agua: la solución desconocida para todos

Cómo cultivar sin agua: la solución que pocos conocen

Una nueva forma de entender el cultivo

Muchos amantes de la jardinería desconocen la técnica que explicaremos en este artículo: cultivar plantas sin necesidad de agua. Sí, como lees, el elemento que siempre hemos creído indispensable para un huerto puede ser reemplazado.

Este método interesa a muchos, ya que cuidar un jardín se ha vuelto una actividad popular y un pasatiempo que une a personas de todas las edades. Incluso quienes no disponen de un espacio exterior pueden aplicarlo en casa.

¿Pero cómo funciona la innovadora técnica de Fukoka, que elimina por completo el uso del agua?

¿Quién fue Fukoka?

Comencemos aclarando quién fue realmente Fukoka. Aunque muchos no lo conozcan, fue un reconocido botánico y filósofo japonés, pionero de un tipo de agricultura llamada “no-hacer”.

Fukoka, quien falleció en 2008, defendió siempre la agricultura natural, un cultivo que prescinde de artificios, desarrollándose sólo gracias a los recursos que ofrece la naturaleza y la composición del suelo. Desde los 25 años comenzó a cuestionar las creencias tradicionales sobre la agricultura que todos conocemos.

Por ello, desarrolló un modelo ecológico respetuoso con el medio ambiente, enfocándose en minimizar la intervención humana y eliminando las técnicas agrícolas convencionales.

Muy influenciado por la filosofía budista, Fukoka creía que el universo está en constante evolución y no necesita la mano del hombre. Para él, todo sucede de manera espontánea y hasta los cultivos pueden subsistir por sí mismos.

La técnica Fukoka

El máximo exponente del trabajo de este científico es el método agrícola que lleva su nombre, y que hoy vamos a analizar. Esta técnica reproduce fielmente las condiciones naturales que él mismo definió.

Su filosofía todavía sigue vigente y es aplicada por muchos, incluyendo agricultores tradicionales.

En pocas palabras, el suelo no se prepara con arado antes de la siembra. Las semillas germinan directamente en la superficie después de mezclarlas, si es necesario, con arcilla. Uno de los pilares de esta teoría es que no se usan pesticidas, sino que se introducen especies antagonistas para controlar plagas.

No se realiza deshierbe ni podas en árboles frutales, y todo lo que se produce debe volver a la tierra para servir de abono. De esta manera, el suelo siempre está protegido, evitando erosión y agotamiento.

Pero lo más revolucionario es eliminar completamente el riego. En definitiva, se hace todo lo contrario a lo que habitualmente enseñan: no se trabaja la tierra, no se poda ni se eliminan insectos, y aparentemente tampoco se riega.

Estas técnicas garantizan la supervivencia de las plantas, basándose en el concepto de autosuficiencia que la naturaleza estudió Fukoka durante toda su vida. La vegetación puede desarrollarse y reproducirse sin agua siempre que se respeten las demás pautas del método.

En resumen, conseguirás un jardín próspero, económico y autosuficiente durante todo el año. ¡Anímate a probarlo!