Cubiertos con manchas y marcas, cómo limpiarlos para que brillen perfectamente

Cómo limpiar cubiertos con manchas y marcas para que brillen como nuevos

Por qué los cubiertos adquieren marcas y manchas

El uso frecuente, el secado incorrecto y el exceso de detergente pueden dejar manchas y rayas en los cubiertos. Esto es muy común y muchas personas buscan soluciones efectivas para devolverles su brillo original. Aunque existen productos industriales para limpieza, suelen contener conservantes químicos dañinos tanto para los cubiertos como para el medio ambiente. Por eso, es preferible recurrir a métodos naturales con ingredientes caseros y fáciles de conseguir.

¿Cómo limpiar cubiertos manchados?

Cuando los cubiertos tienen manchas o marcas, es fundamental eliminar estos defectos sin dañarlos. La clave está en utilizar ingredientes naturales y comunes en el hogar.

Uno de los mejores aliados es el vinagre blanco, conocido por sus propiedades para devolver el brillo a los cubiertos. Para potenciar el efecto, mezcla vinagre blanco con detergente para platos y una bolsita de levadura en un recipiente. Añade agua caliente y deja que la mezcla repose unos 15 minutos.

Después, sumerge los cubiertos en la solución y déjalos reposar entre 15 y 20 minutos, o según la intensidad de la mancha. Tras este tiempo, retira los cubiertos, enjuágalos y sécalos bien. ¡El resultado es un brillo impecable!

Para potenciar la fórmula, puedes añadir jugo de limón orgánico. Esto aporta un efecto desengrasante inmediato, logrando cubiertos brillantes e higienizados en pocos minutos.

Sal gruesa y bicarbonato para un brillo extra

Otra técnica sencilla para darle brillo a los cubiertos consiste en sumergirlos en una mezcla de sal gruesa y agua hirviendo. La sal actúa disolviendo el óxido que suele formarse en la cubertería con el tiempo. Tras un remojo de 30 minutos, los cubiertos recuperan su aspecto original.

Los cubiertos, especialmente los de plata, tienden a oxidarse con el uso y los lavados incorrectos. Para protegerlos de este fenómeno, es recomendable guardarlos en un recipiente cubierto con papel de aluminio.

Dentro de este recipiente, coloca una buena cantidad de sal gruesa y agua caliente. Si las manchas son persistentes, añade un poco de bicarbonato y limón a la mezcla.

Otra opción es hervir en una olla agua con bicarbonato y un trozo de papel aluminio. Sumerge los cubiertos en esta solución durante 15 minutos y luego sécalos completamente con un paño limpio.