Secado de hierbas aromáticas: el método para conservarlas todo el año
Las hierbas aromáticas se han utilizado en la cocina desde hace siglos. Gracias al proceso de secado, es posible conservarlas durante mucho tiempo.
Pero vayamos paso a paso.
Las hierbas aromáticas suelen emplearse para dar más sabor a numerosas recetas, por eso muchas personas deciden cultivarlas en casa o en el exterior, directamente en el suelo. Para obtener mejores resultados, es fundamental conocer las características de la planta aromática que deseas cultivar. Durante las temporadas frías, algunas de estas plantas entran en reposo vegetativo hasta la llegada de la primavera, lo que permite iniciar el proceso de secado y así poder utilizarlas en cualquier época del año.
En este artículo descubrirás cómo secar tus hierbas aromáticas y podrás elegir el método que mejor se adapte a tus necesidades.
Existen varias opciones: puedes secarlas en el horno, sobre una estufa de leña o usando secadores eléctricos. También puedes atar los ramilletes boca abajo, sujetándolos con un hilo para que se sequen de forma natural y completa.
Si buscas la forma más sencilla y efectiva de hacerlo, sigue leyendo.
Secado de hierbas aromáticas: la forma más fácil de conservarlas todo el año
Antes de comenzar, es importante destacar que el mejor momento para secar las hierbas aromáticas es justo cuando están a punto de florecer. Sin embargo, incluso en esta etapa, es fundamental ser prudente y no excederse.
Selecciona las hojas más grandes, las que están en la parte superior de la planta. También recoge las ramitas y colócalas con la parte trasera hacia arriba. Para manipularlas correctamente, sujétalas siempre por la parte superior y evita hacerlo por la base.
Las hierbas que mejor se secan colgadas boca abajo son el romero, la lavanda, el tomillo, el orégano y la menta. Evita juntar demasiadas ramas para no impedir la circulación del aire, ya que esto podría provocar moho y arruinar el proceso de secado.
Por ello, coloca las ramas en un lugar con buena ventilación y protegido de la luz solar directa.
Durante el secado, es fundamental evitar que las hierbas acumulen polvo. Para lograrlo, cúbrelas con un tejido ligero como muselina, que permite el paso del aire. Este proceso dura entre 7 y 10 días, tiempo necesario para que las plantas pierdan toda su humedad.
Otra técnica sencilla es secar las hierbas sobre rejillas, ideal para realizar en una habitación de tu casa. Para esto, puedes utilizar una mosquitera común, que sirve para hacer camas o bandejas en el interior. Distribuye las hierbas sobre estas bandejas para que se sequen adecuadamente.
Además, puedes acelerar el proceso usando el horno a la temperatura más baja posible, dejando la puerta entreabierta para evitar la acumulación de humedad.
No olvides remover las hierbas de vez en cuando para que el secado sea uniforme.
Una vez estén completamente secas, guarda las hierbas en recipientes de vidrio herméticos y consérvalos en un armario cerrado.
¡Manos a la obra!
