Cómo reparar una lámpara LED y ahorrar mucho dinero
Ventajas de las lámparas LED
Las lámparas LED destacan por su bajo consumo, reducción de emisiones de CO2 y alta eficiencia energética. Sin embargo, son sensibles al calor y requieren una tensión eléctrica constante. Su vida útil suele estar entre 20,000 y 50,000 horas.
Estas lámparas contienen polvo de silicio, que implica ciertos riesgos ambientales. Las lámparas LED más eficientes son las fluorescentes, que consumen alrededor de un 60 % menos energía que las bombillas tradicionales.
La durabilidad de una lámpara LED depende de su calidad de fabricación, las condiciones de uso y otros factores externos. Para prolongar su vida útil, se recomienda mantenerlas funcionando al 70 % de su brillo máximo.
Por qué se queman las lámparas LED
Aunque las lámparas LED duran más que las bombillas incandescentes, pueden fallar en ciertas circunstancias. Una lámpara LED quemada se reconoce por anillos negros en la base o una coloración amarilla cerca del casquillo.
Las causas más comunes de quemado incluyen mala calidad, defectos de fabricación y sobretensiones eléctricas. Una tensión inestable puede dañar y apagar las LED, y la exposición a cambios bruscos de temperatura también reduce su vida útil.
Además, encender y apagar la lámpara con demasiada frecuencia o utilizar un portalámparas defectuoso puede provocar que las LEDs se quemen.
Truco para reparar una lámpara LED y ahorrar dinero
Para reparar una lámpara LED quemada, hay un método sencillo que solo requiere un cucharita.
Primero, desarma la lámpara presionando la parte superior para acceder al interior. Las lámparas LED constan de varias pequeñas luces conectadas en serie y unidas mediante silicona.
Dentro, identifica la LED dañada, que generalmente presenta un punto negro. Solo una LED defectuosa puede interrumpir el circuito y hacer que la lámpara no funcione.
Para reparar la LED quemada, raspa suavemente con la cucharita la parte afectada. En la placa de aluminio donde termina el circuito, debes realizar una nueva conexión mediante soldadura.
Calienta el mango de la cucharita en la estufa o con un encendedor y luego aplícalo sobre la soldadura para derretirla y unir los contactos. Finalmente, comprueba si la lámpara vuelve a encender.
