Cómo y cuándo podar el olivo: el truco para multiplicar las ramas

Cómo y cuándo podar el olivo: el truco para multiplicar las ramas

El olivo, características de la planta

El olivo (Olea europaea) es un árbol frutal de la familia Oleaceae, que incluye también arbustos y plantas ornamentales como el fresno y el jazmín. Su origen es incierto, aunque se cree que procede de Asia Menor, donde el olivo silvestre crece desde la antigüedad en bosques frondosos. Posteriormente se extendió a Grecia y luego a todo el Mediterráneo, región donde se cultiva hoy en día para el consumo de sus frutos y la producción de aceite de oliva virgen extra.

Es un árbol perenne de crecimiento lento, que comienza a dar fruto entre los 3 y 4 años después de plantado, alcanzando su producción máxima tras al menos 9 o 10 años. También es muy longevo y puede vivir más de mil años en condiciones climáticas ideales. Sus hojas son lanceoladas, de color verde oscuro en el haz y plateadas y gruesas en el envés. A finales de la primavera, el olivo florece cubriéndose de pequeñas flores blancas que ofrecen un espectáculo magnífico.

El fruto es una drupa carnosa llamada oliva. Existen muchas variedades, todas con propiedades nutricionales beneficiosas. En general, las aceitunas aportan cantidades importantes de ácidos grasos omega-3 y omega-6, saludables para el corazón, y antioxidantes que reducen el riesgo de varias enfermedades. El aceite de oliva virgen extra, extraído por prensado de las aceitunas, es un condimento básico de la dieta mediterránea que aporta sabor y nutrientes esenciales.

¿Cuándo podar el olivo?

La poda en el cultivo del olivo es una tarea fundamental. Por eso es clave conocer cómo y cuándo realizarla para favorecer el bienestar del árbol y obtener la mejor cosecha posible. Aunque no existe una regla fija válida para todos los olivos, ya que el momento óptimo varía según el clima y la ubicación geográfica, se pueden establecer pautas generales.

La primera poda, llamada de formación o poda en seco, debe hacerse entre finales del invierno y la primavera, es decir, entre febrero y abril. Este es el corte principal y se realiza mientras el árbol está en reposo vegetativo y antes de que empiece a florecer. En zonas más cálidas, se puede adelantar a enero o febrero. En el norte, es mejor esperar hasta abril o mayo para evitar daños por frío, ya que el olivo es resistente pero vulnerable a enfermedades si se poda en condiciones adversas.

Si es necesario, durante el verano se puede practicar una segunda poda, conocida como poda verde. Sin embargo, esta intervención debe limitarse a lo imprescindible, eliminando ramas muertas o enfermas, y también brotes que perjudiquen la planta y su producción. Es muy importante evitar podas tempranas, como en noviembre y diciembre, pues podrían despertar el árbol en su fase de reposo.

Cómo podar el olivo

Conocidos los momentos indicados para la poda, ahora es clave aplicar las técnicas adecuadas. Hay que recordar que cada corte expone al olivo a posibles enfermedades, por lo que es imprescindible usar herramientas limpias y bien afiladas, en perfecto estado. Además, hay que evitar dañar la corteza, que protege al árbol de plagas y hongos. El tipo de poda varía según la edad del olivo.

Poda de formación

Durante los primeros años tras la plantación, la poda se centra en darle al árbol una forma adecuada. Esta es la llamada poda de formación y suele realizarse hasta el tercer o cuarto año del olivo. ¿Cómo se hace? Tras plantar el olivo, se corta el tronco a unos 60-70 cm del suelo. En este punto nacerán las ramas principales. Se seleccionan tres o cuatro de las más fuertes y se eliminan las débiles, que solo roban nutrientes.

Con los años, el olivo irá adquiriendo la estructura deseada. Durante esta etapa crecerá un follaje denso que hay que controlar para evitar que las ramas se enreden o salgan de la forma establecida. En la poda de formación, los cortes deben ser mínimos y solo se eliminan los brotes o chupones verticales que crezcan desde el tronco o las ramas principales.

Poda de producción

A partir del cuarto año, cuando el olivo empieza a fructificar, se realiza la poda de producción; un trabajo constante que se lleva a cabo a finales del invierno o principios de la primavera, según la zona. En esta etapa, la poda no busca moldear la planta, sino maximizar su rendimiento.

Se deben eliminar las ramas que se cruzan o quedan en sombra permanente, ya que no producen pero consumen nutrientes de todo el árbol. Así se mejora la entrada de luz y la circulación del aire en el interior de la copa, revitalizando el olivo. También es crucial reducir la sobreproducción, que puede causar alternancia en la cosecha (un año con muchos frutos y otro con muy pocos).