¿Cómo regar una orquídea para fomentar un crecimiento saludable y hacerla volver a florecer?

Cómo regar una orquídea para favorecer su crecimiento y lograr que vuelva a florecer

Cuidar una orquídea es más un arte que una ciencia. Sin embargo, resulta más sencillo cuando conocemos la naturaleza de estas elegantes plantas. Por ejemplo, las orquídeas suelen cultivarse en corteza de pino o musgo en lugar de tierra común, lo que indica que tienen necesidades especiales, especialmente en cuanto al riego. Como en todas las plantas, es fundamental controlar la cantidad de agua que reciben. Aquí te explicamos cómo regar una orquídea para que crezca sana y vuelva a florecer.

Cómo regar una orquídea para que prospere

Las orquídeas más comunes en interiores provienen de zonas tropicales, pero eso no significa que necesiten humedad excesiva constante. Al ser epífitas —es decir, crecen sobre otras plantas sin parasitarlas— sus raíces funcionan distinto a las de otras plantas de interior. Por eso, no prosperan en tierra común, ya que sus raíces requieren aire y pueden incluso realizar fotosíntesis. Por estas razones, las raíces se secan rápido entre riegos. Como regla general, es preferible quedarse corto con el riego a excederse si no estás seguro de la cantidad adecuada.

¿Con qué frecuencia regar las orquídeas?

Saber regar sin conocer cuándo hacerlo es inútil. La frecuencia de riego varía según factores como la temperatura, la humedad ambiental, la luz que reciben, el sustrato y el tipo de maceta. No es recomendable fijarse en un horario rígido (como regar siempre los sábados), sino atender las señales de la planta que indican que necesita agua.

Cómo saber si es momento de regar

Antes de añadir agua, asegúrate de que el sustrato está seco. Introduce el dedo en la corteza o el musgo hasta la primera falange. También puedes usar la punta de un lápiz o un palillo: si el material se oscurece por la humedad, espera para regar. Lo ideal es regar por la mañana para que el exceso de agua en las hojas pueda evaporarse y evitar la pudrición. Si notas gotas en la base de las hojas, límpialas con un paño suave o papel.

Cómo regar una orquídea cultivada en corteza

El objetivo es saturar la corteza con agua, algo que el riego convencional no logra. La mejor forma es sumergir la maceta en un recipiente con agua hasta el borde. Primero coloca la maceta dentro y luego vierte el agua, para evitar que la corteza se desplace. Deja que la maceta repose durante 15 minutos para que la corteza se hidrate bien. Después, deja escurrir completamente el exceso y vuelve a colocar la orquídea en su lugar habitual.

La mejor manera de regar orquídeas en musgo

Las orquídeas cultivadas en musgo se pueden regar desde arriba con cuidado, pero también se pueden remojar en el fregadero para asegurar que el musgo absorba suficiente agua. El musgo de esfagno retiene la humedad más tiempo que la corteza, por lo que aunque la superficie parezca seca, el interior puede estar húmedo. Por eso es esencial hacer la prueba del dedo o palillo para evaluar la humedad real. Recuerda que las macetas de cerámica esmaltada, plástico o vidrio retienen más agua que las de terracota, aumentando el riesgo de exceso de humedad y pudrición de raíces. Si ves raíces marrones o blandas, reduce el riego.

Qué tipo de agua usar para regar orquídeas

El agua de lluvia o el agua de deshielo son ideales pues contienen pocos nitratos y carecen de químicos dañinos. Aunque no es obligatorio, el agua del grifo también puede usarse sin problemas, siempre que no sea excesivamente dura o contenga cloro en concentraciones elevadas.

Cómo regar una orquídea para que florezca de nuevo

El agua a temperatura ambiente es preferible. También puedes emplear cubitos de hielo para regar, colocando dos o tres sobre el sustrato sin que toquen las hojas. Cuando se derritan, hidratarán la planta con cuidado. No es necesario pulverizar las hojas. Si tu orquídea ha dejado de florecer, prueba a fertilizarla con abono casero de cáscara de plátano para estimular la floración.