Cómo limpiar la rejilla del horno sin frotar
Limpiar la rejilla del horno es una tarea que muchos evitan. Con el tiempo, la grasa, los restos de cocción, las salpicaduras y las manchas carbonizadas se acumulan y se incrustan profundamente. Al intentar limpiarla, suele requerirse un frotado largo y agotador, a menudo poco efectivo, y el uso exagerado de productos químicos desengrasantes.
Pero hay buenas noticias: existe un método sencillo, eficaz, económico y casi sin esfuerzo que devolverá el brillo y la limpieza a la rejilla del horno. Esta técnica, conocida como el método de la bolsa de plástico, consiste en encerrar la rejilla en una bolsa hermética junto con un agente limpiador potente… dejando que el tiempo haga el trabajo por ti.
En este artículo descubrirás dos versiones de este truco, con o sin productos químicos, además de todas las precauciones, variantes y consejos para un resultado impecable sin esfuerzo.
Material necesario
Estos son los elementos que necesitarás para aplicar esta técnica:
- 1 rejilla del horno sucia
- 1 bolsa de plástico grande, resistente y hermética (tipo bolsa de basura de 50 a 100 litros)
- 1 par de guantes de limpieza
- Un lugar bien ventilado (balcón, garaje o baño con ventana abierta)
- Producto limpiador según el método elegido:
Método 1 (potente):
- ½ vaso de amoníaco doméstico
Método 2 (natural):
- Bicarbonato de sodio
- Vinagre blanco
Método 1: limpieza con amoníaco doméstico (ultra eficaz)
Aviso importante:
El amoníaco desprende vapores muy fuertes. Nunca inhales directamente ni lo mezcles con otros productos. Usa guantes, abre bien las ventanas y realiza el proceso al aire libre si es posible.
Pasos a seguir:
- Coloca la rejilla sucia dentro de la bolsa de plástico.
- Vierte dentro ½ vaso de amoníaco. No es necesario cubrir toda la rejilla; los vapores son suficientes para disolver la grasa.
- Cierra herméticamente la bolsa con un nudo o pinza resistente.
- Deja actuar toda la noche (mínimo 8 horas).
- Al día siguiente, abre la bolsa al aire libre o debajo de una campana extractora, manteniendo la cabeza alejada.
- Enjuaga la rejilla con abundante agua caliente. La grasa se desprenderá con solo pasar una esponja.
- Sécala con un paño limpio y disfruta del resultado.
Método 2: limpieza natural con bicarbonato y vinagre
Esta alternativa 100 % natural es ideal si prefieres evitar los productos químicos.
Pasos a seguir:
- Coloca la rejilla dentro de la bolsa de plástico.
- Espolvorea generosamente bicarbonato de sodio sobre la rejilla.
- Añade aproximadamente ½ vaso de vinagre blanco dentro de la bolsa.
- Cierra bien la bolsa. La mezcla comenzará a burbujear de forma natural.
- Deja reposar entre 12 y 24 horas.
- Abre la bolsa y enjuaga la rejilla. Si es necesario, frota ligeramente.
- Sécala. Las manchas negras, la grasa y los residuos habrán desaparecido sin esfuerzo.
Comparativa de ambos métodos
- Eficacia: amoníaco 5 estrellas, bicarbonato 4 estrellas
- Seguridad: amoníaco requiere precaución, bicarbonato es seguro
- Olor: amoníaco fuerte y requiere ventilación, bicarbonato neutro
- Tiempo de acción: amoníaco de 8 a 12 horas, bicarbonato de 12 a 24 horas
- Impacto ecológico: amoníaco medio, bicarbonato excelente
Consejos adicionales
- Nunca uses estropajos metálicos, podrían rayar la rejilla.
- Esta técnica también es válida para placas de cocina, rejillas de barbacoa y extractores.
- Para un mantenimiento periódico, limpia con una mezcla de vinagre blanco y agua caliente una vez al mes.
- Utiliza una bolsa gruesa para evitar que se rompa con las esquinas de la rejilla.
Precauciones importantes
- No mezcles amoníaco con vinagre (produce gases tóxicos).
- Mantén estos productos fuera del alcance de niños y mascotas.
- Si usas amoníaco, usa mascarilla y guantes, y evita inhalar los vapores.
Con este truco tan simple, limpiar la rejilla del horno dejará de ser una tarea pesada. Olvida las horas de frotar y los productos industriales caros: solo necesitas una bolsa de plástico y un buen producto, natural o doméstico, para conseguir una rejilla limpia, desengrasada y como nueva, sin esfuerzo.
Es perfecto para hacerlo antes de acostarse: dejas actuar durante la noche y por la mañana solo te queda enjuagar.
