Cómo hacer queso fresco con 1 litro de leche, 1 yogur y medio limón

Cómo preparar queso fresco con 1 litro de leche, 1 yogur y medio limón

El queso fresco casero es una alternativa sencilla, saludable y deliciosa frente a los productos industriales. No requiere ingredientes complicados ni utensilios especiales. Con solo 1 litro de leche, 1 yogur natural y medio limón, podrás elaborar un queso cremoso, natural, sin conservantes y perfectamente adaptado a tu gusto.

Esta receta es ideal para principiantes, amantes de lo casero y quienes desean reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.

¿Por qué hacer queso casero?

Preparar tu propio queso en casa te permite:

  • Controlar los ingredientes, sin conservantes, aditivos ni espesantes
  • Reducir residuos y embalajes
  • Ahorra dinero
  • Personalizar el sabor con hierbas, especias, ajo, etc.
  • Recuperar el auténtico sabor de la leche

Ingredientes necesarios

  • 1 litro de leche entera: base rica y cremosa
  • 1 yogur natural (aprox. 125 g): fuente de fermentos lácticos
  • Jugo de medio limón: agente coagulante natural
  • Sal (opcional): una pizca para realzar el sabor

Nota: Si lo prefieres, puedes sustituir el limón por 1 cucharada de vinagre blanco.

Material necesario

  • 1 cacerola mediana
  • 1 colador o tamiz
  • Un paño fino: gasa alimentaria, estameña o un trapo limpio
  • 1 recipiente para recoger el suero
  • 1 cuchara de madera o batidor
  • 1 frasco hermético para conservar el queso

Pasos detallados para preparar el queso

1. Calentar la leche

Vierte la leche entera en una cacerola limpia y caliéntala a fuego bajo o medio hasta que alcance entre 40 y 45 °C (tibia, pero sin llegar a hervir).

No la dejes hervir. Si no tienes termómetro, puedes verificar la temperatura con el dedo: debe estar caliente pero no quemar.

2. Añadir el yogur

Retira la cacerola del fuego y mezcla el yogur natural suavemente hasta integrarlo bien.

Los fermentos vivos del yogur ayudarán a transformar la leche en cuajada.

3. Agregar el jugo de limón

Incorpora el jugo de medio limón y mezcla con cuidado. Verás cómo la leche empieza a cuajan, formando pequeños grumos y separándose en líquido y sólido.

Deja reposar sin mover durante 20 a 30 minutos en un lugar tranquilo de la cocina.

4. Escurrir

  • Coloca un paño o estameña dentro del colador.
  • Pon el colador sobre un bol grande.
  • Vierte con cuidado la mezcla cuajada para que el suero (líquido amarillento) se escurra.

Deja reposar en frío entre 1 y 2 horas, según la textura que prefieras. Cuanto más tiempo escurra, más firme quedará el queso.

5. Sazonar (opcional)

Cuando ya esté escurrido, recoge el queso en un bol. Puedes añadir:

  • Una pizca de sal
  • Hierbas frescas como cebollino, perejil o tomillo
  • Ajo, pimienta, especias como comino o pimentón
  • Un chorrito de aceite de oliva para un toque mediterráneo

6. Conservación

Guarda el queso en un recipiente hermético en la nevera. Se conserva entre 3 y 4 días, dependiendo de la limpieza y la higiene durante la preparación.

¿Qué es el suero y cómo reutilizarlo?

El líquido que queda tras el escurrido es rico en:

  • Proteínas
  • Calcio
  • Lactosa

No lo tires, puedes aprovecharlo para:

  • Usarlo en lugar de agua para hacer pan, tortitas o bizcochos
  • Rociar tus plantas, diluido con agua
  • Fermentar otros yogures o vegetales en fermentación láctica

Resumen del proceso

  • Calentar leche a 40-45 °C → 5 minutos
  • Añadir yogur y limón, fermentar → 30 minutos
  • Escurrir para dar textura → 1 a 2 horas
  • Sazonar y conservar → 5 minutos

Consejos adicionales

  • Si puedes, utiliza leche cruda para un queso más rico y vivo
  • Añade un poco de nata fresca para un queso más cremoso
  • Prueba a incorporar frutos secos, miel o frutas secas para una versión dulce

Variante dulce rápida

Agrega 1 o 2 cucharadas de miel y un toque de vainilla al queso fresco. Sirve con frutas de temporada, como fresas, albaricoques o higos, para un postre sano y apetitoso.

Preparar queso fresco en casa con 1 litro de leche, 1 yogur y un poco de limón es:

  • Una opción económica y ecológica
  • Una actividad sencilla, rápida y familiar
  • Una forma de recuperar el sabor auténtico del queso blanco
  • Un placer que puedes disfrutar tanto salado como dulce