Cómo hacer que una orquídea vuelva a florecer: consejos de expertos para revivir tu planta
Excepto algunas orquídeas como la Ludisia, la mayoría de los aficionados cultivan estas plantas principalmente por sus flores, no por su follaje. Es frustrante ver día tras día una hermosa orquídea sin que aparezcan flores, o aún peor, que las yemas se marchiten y caigan sin abrirse. Por fortuna, muchos problemas que impiden que tus orquídeas prosperen tienen solución con pequeños cuidados. ¿Cómo cuidar una orquídea para estimular su floración? Te lo contamos todo.
Falta de luz
La principal razón por la que las orquídeas no florecen o dejan de hacerlo es la falta de luz. Variedades como Dendrobium, Cattleya y Cymbidium prefieren ambientes luminosos, pero sin sol directo. Si tu planta permanece siempre en un lugar oscuro de la casa o la oficina, quizá necesites una lámpara de crecimiento para favorecer la floración.
Si la has expuesto al sol directo, podrías notar daños en las hojas como quemaduras intensas. Pero un exceso de luz artificial también puede ralentizar la floración. En otoño, las temperaturas más frescas por la noche y la reducción de horas de luz son señales naturales para que la orquídea forme yemas. Si tu planta está en un espacio cerrado con luz artificial encendida las 24 horas, no recibirá esta señal, por lo que se recomienda usar un temporizador para recrear un ciclo de día y noche natural.
Variación de temperatura
Como planta tropical, la orquídea prefiere temperaturas cálidas. Sin embargo, para inducir la floración, necesita experimentar un contraste térmico. Lo ideal es que, al inicio de la temporada de floración, expongas tus orquídeas a temperaturas nocturnas cercanas a 10 °C durante dos semanas.
Necesidad de una alimentación adecuada (fertilización)
Aunque las orquídeas no son plantas muy exigentes, las que crecen en sustratos inorgánicos y estériles pueden requerir nutrientes adicionales para rendir mejor. El mejor abono es uno sin urea, que aporte nitrógeno incluso si no hay mucha actividad microbiana, como ocurre en suelos naturales ricos.
Atención a las raíces y trasplante
El trasplante es delicado para los cultivadores de orquídeas. Cuando el sustrato se descompone, las raíces pueden asfixiarse por falta de oxígeno. Algunos tipos de orquídeas no toleran que se altere su sistema radicular y pueden dejar de florecer hasta un año tras trasplantarse. Otras prefieren estar un poco “estresadas” por el tamaño de la maceta para florecer.
Para saber si es momento de trasplantar, observa las raíces, no las hojas. Un buen sustrato se degrada con los años y reduce el paso del aire a las raíces, lo que perjudica su salud. Si ves raíces marrones o sustrato tan compacto como tierra de jardín, debes cambiar la maceta. Si más de una o dos raíces sobresalen del contenedor, considera dividir la planta para fortalecer su floración.
Exceso de riego
Regar en exceso puede ser la causa de que no florezca y puede matar la planta rápidamente. Las orquídeas que están a punto de florecer y reciben demasiada agua suelen perder sus capullos. La mayoría de las flores necesitan secarse un poco entre riegos y nunca debemos permitir que las raíces estén encharcadas.
Si la orquídea está cultivada en una maceta y sustrato adecuadamente drenantes, rara vez sufrirá por exceso de riego. Ajusta la frecuencia según el sustrato, tamaño del recipiente y condiciones ambientales. Raíces marrones indican demasiado riego. Hojas arrugadas pueden ser síntoma de falta o exceso de humedad.
Falta de riego
Algunos aficionados temen regar demasiado y mantienen la planta seca, lo que también es perjudicial. Recuerda que las orquídeas provienen de climas húmedos y reciben lluvias frecuentes. Si la planta está muy seca, toma agua de las yemas en desarrollo para mantener sus hojas y raíces, lo que provoca que los capullos se vuelvan amarillos, se marchiten y caigan uno tras otro. Para evitar esto, riega con regularidad y usa un humidificador o coloca la orquídea sobre un recipiente con piedras húmedas para favorecer un ambiente más húmedo.
Conocer el ciclo natural de floración de tu orquídea
Mientras que la mayoría de flores de jardín prefieren el verano, muchas orquídeas florecen en otoño, invierno e incluso en primavera. Comprar una planta en flor no garantiza saber cuándo es su época natural de floración, ya que en viveros se fuerza este proceso ajustando luz y temperatura. Identifica tu especie para aprender sobre su ciclo y hábitos.
Las orquídeas Vanda florencen hasta dos o tres veces al año, con ciclos que duran hasta seis semanas. En cambio, las populares Cattleya y Cymbidium sólo florecen una vez al año, aunque su fácil cuidado las convierte en favoritas para principiantes.
Pasos para hacer que una orquídea vuelva a florecer
Las Phalaenopsis son asequibles y sus flores duran varias semanas. Tras la caída del último pétalo, puede ser tentador deshacerse de la planta, pero con algunos cuidados sencillos puedes lograr que florezca durante años.
Espera a que caigan las flores
Después de la floración, quedará un tallo floral. No cortes este tallo por completo en este momento.
Corta el tallo hasta el siguiente nudo
Cuando todas las flores hayan caído, corta el tallo justo encima de un nudo visible (un pequeño engrosamiento). Esto puede estimular la formación de un nuevo tallo floral en los próximos meses.
Si no aparecen nuevos brotes y el tallo se vuelve amarillo, córtalo en la base. La planta debería generar un tallo nuevo y fuerte.
Riego correcto
El exceso de agua es la causa más común de muerte en orquídeas. Si tu planta está en una maceta transparente, observa las raíces: no riegues si están verdes, solo cuando sean plateadas. Asegúrate de que el agua drene por completo y evita que la orquídea se quede encharcada.
Ubicación adecuada
Coloca la orquídea en un lugar luminoso pero con luz indirecta, ya que el sol directo quema las hojas. Una ventana orientada al este o al oeste es ideal. Estas plantas agradecen la humedad ambiental, por lo que puedes ponerlas sobre un plato con piedras húmedas para que las raíces capten la humedad del aire.
