Cómo cultivar un mandarino en casa: consejos para un crecimiento saludable y buena producción
Si quieres aprender a cultivar un mandarino hermoso en casa, no dudes en poner en práctica estos consejos que te ayudarán a cuidar tu planta de forma óptima, para que crezca fuerte y saludable y, más adelante, se convierta en un árbol bonito que te brinde abundantes frutos.
El mandarino es uno de los frutales más atractivos para tener en casa, gracias a su frondoso follaje. Puede alcanzar entre dos y cuatro metros de altura y, con las condiciones adecuadas, ofrece una gran cantidad de frutos en temporada.
Respecto a su cuidado, es fundamental que el sustrato donde se plante, ya sea en maceta o en tierra, sea bien drenado y rico en nitrógeno y potasio. El mejor momento para plantar un mandarino es entre abril y junio. Sus frutos maduran y lucen mejor entre octubre y diciembre.
También debes saber que el mandarino no resiste temperaturas heladas, por lo que se recomienda mantenerlo siempre en un lugar con sol o en una zona donde reciba luz solar desde primera hora de la mañana.
Cómo cultivar un mandarino en casa
Para tener éxito al cultivar un mandarinero, sigue estos consejos:
- Elige un recipiente o maceta adecuado para tu mandarino. Debe tener varios agujeros en la base para facilitar el drenaje, que es fundamental.
- Usa un sustrato rico en materia orgánica. Puedes añadir un poco de compost o comprar sustrato preparado. Coloca pequeñas piedras en la base para mejorar el drenaje.
- Puedes germinar el mandarino desde la semilla o adquirir un árbol joven en un vivero cercano. En ambos casos, asegúrate de que las raíces estén completamente cubiertas y que la maceta sea ancha y profunda para permitir un buen desarrollo.
- Coloca la maceta cerca de una ventana donde reciba buena luz solar, teniendo en cuenta que la planta no tolera las bajas temperaturas.
- Riega el árbol cuando notes que la tierra está seca. En primavera y verano, el riego debe ser más frecuente, mientras que en invierno se debe reducir.
- Poda las ramas secas, dañadas o muertas, así como las hojas marchitas, para mantener la salud del árbol y darle forma, mejorando su aspecto.
- Mantén el suelo enriquecido con magnesio, zinc y hierro. Para ello, emplea fertilizantes que contengan estos minerales esenciales.
