Cómo crear un huerto desde cero: preparación del suelo y plantación
Introducción
¿Quieres probar a crear tu propio huerto? Prepara tus guantes, pala y rastrillo, porque el trabajo es intenso. Desde la preparación del suelo hasta la cosecha, tu esfuerzo se verá recompensado con verduras frescas en tu mesa.
Si te has convencido de consumir alimentos de proximidad, es hora de hacerte con un pequeño terreno para cultivar tus propios vegetales y disfrutarlos en casa. ¿Por dónde empezar? El primer paso, y quizá el más exigente, es preparar el suelo del huerto. Necesitarás guantes, pala, rastrillo, pico, una azada y fertilizante.
Si eres principiante, no te preocupes. Sigue las instrucciones paso a paso, pide consejo a alguien con experiencia o lee algunos libros sobre el tema. Y recuerda, sólo con la práctica se aprende, así que no temas cometer errores al principio. Si, en cambio, ya eres un experto en jardinería, quizás descubras algún truco o una planta nueva para experimentar.
¿Cuándo comenzar a preparar un huerto?
La primavera y el verano son las temporadas ideales para arrancar un huerto desde cero. Lo habitual es empezar en marzo con la preparación del suelo, aunque el cambio climático puede modificar estas fechas. El aumento de temperaturas facilita la germinación, pero es fundamental respetar las épocas recomendadas para cada cultivo, ya que algunas plantas prefieren estaciones distintas.
¿Dónde ubicar el huerto?
La ubicación depende principalmente de la luz solar y el viento. Las plantas necesitan de 6 a 8 horas de sol directo para crecer bien, y los espacios demasiado ventosos pueden dañarlas.
Además, considera proteger tus cultivos de animales que puedan dañarlos y elige un lugar accesible para facilitar las tareas de mantenimiento y la recolección.
Herramientas necesarias para crear un huerto
Para trabajar tu huerto, necesitarás:
- Tijeras para podar tus plantas y cultivos
- Riego por goteo o aspersores para asegurar un aporte adecuado de agua diario
- Recipientes o cestas para recolectar frutas y verduras en la cosecha
- Azada y rastrillo para preparar el suelo: la azada servirá para remover y eliminar malas hierbas, y el rastrillo para nivelar y desmenuzar el terreno
- Guantes para manipular las plantas con cuidado
- Fertilizante, preferiblemente orgánico, para favorecer un crecimiento saludable de las plantas
Preparación del suelo
Contrario a lo que se piensa, el suelo debe prepararse a principios del invierno. Es necesario airear, fertilizar y dejar reposar la tierra antes de sembrar en primavera.
Manos a la obra: primero, cava y remueve la tierra, volteándola y retirando raíces, malas hierbas y la mayor cantidad de piedras posible para facilitar el trabajo posterior.
Enriquece el suelo con fertilizante; el estiércol de caballo es el mejor, aunque también el compost es una excelente opción que mejora la textura del terreno.
Rompe los terrones más grandes con la azada y el rastrillo, mezclándolos bien con el fertilizante para lograr una superficie lo más uniforme posible.
Antes de sembrar
Antes de la siembra, el suelo debe prepararse nuevamente: elimina malas hierbas y piedras restantes y desmenuza la tierra hasta obtener una textura fina y nivelada.
Organiza tu huerto pensando en qué cultivos quieres plantar y divide el terreno en áreas según las necesidades de cada planta. Los surcos deben hacerse en dirección perpendicular a la pendiente para seguir el flujo del agua.
La distancia entre surcos dependerá del tamaño que tendrán las plantas al madurar.
Coloca las plántulas en los surcos para evitar el desperdicio de agua si son cultivos de primavera o verano. Para los cultivos de invierno, es mejor ponerlas sobre montículos para evitar el encharcamiento.
¿Qué cultivar?
Hay verduras fáciles de cultivar, ideales para principiantes, y otras más exigentes. Si eres nuevo con la pala y el rastrillo, apuesta por las variedades sencillas.
El tomate es un buen comienzo. Requiere buena exposición al sol y un suelo ligeramente ácido, con pH entre 6 y 7. Haz un agujero por semilla con al menos 30 cm de separación y provee una estructura para guiar su crecimiento, ya que es una planta trepadora.
Las calabacitas se siembran en primavera, entre marzo y mayo. Pon dos o tres semillas por hoyo, separados al menos un metro entre ellos. Necesitan riego diario para que germinen pronto y crezcan fuertes.
Las zanahorias son indispensables. Se plantan de enero a octubre, con los hoyos bien distribuidos. Mantén la tierra húmeda durante su crecimiento.
La lechuga aporta un toque decorativo al huerto con sus hojas anchas y colores que van del verde claro al rojizo. Requiere un suelo bien fertilizado y riego diario. Las semillas deben enterrarse entre 8 y 16 centímetros de profundidad.
La espinaca, rica en hierro y calcio, crece mejor en terrenos tratados con compost. Riégala bien y respeta la distancia entre plantas.
Y hay muchas otras variedades que puedes probar. Por ejemplo, ya hemos explicado cómo cultivar fresas y árboles de naranja.
