Cómo alimentar una cala para que florezca una y otra vez
Las calas son conocidas por sus hojas verdes brillantes y sus elegantes flores blancas. Pero seamos sinceros: cuando sus flores se marchitan, muchas personas se preguntan “¿Hice algo mal?”
Buenas noticias: tu cala no está reaccionando de forma dramática. Simplemente tiene hambre… y quizá está un poco incomprendida.
Con una rutina de alimentación adecuada, esta planta puede florecer una y otra vez, incluso durante todo el año. Veamos cómo alimentar una cala correctamente, sin estrés ni productos complicados.
Por qué tu cala deja de florecer
Antes de hablar de alimentación, es útil entender por qué las flores desaparecen.
Las causas más comunes suelen ser:
- Falta de nutrientes
- Poca luz
- Exceso de riego o mal drenaje
- Uso de un fertilizante inadecuado
Las calas no requieren mucha alimentación, pero sí necesitan nutrientes constantes para producir flores. Piensa que las hojas pueden sobrevivir con lo justo, pero las flores necesitan una alimentación completa.
El mejor momento para alimentar una cala
El momento correcto es clave para obtener buenos resultados.
La mejor época para alimentar es:
- De primavera a principios de otoño
- Cuando la planta está en crecimiento activo
- Al observar nuevas hojas apareciendo
En invierno, la actividad se ralentiza. Alimentar en exceso durante esta pausa puede estresar las raíces y retrasar la floración.
El mejor fertilizante para calas
No necesitas productos sofisticados. Lo simple suele ser lo mejor.
Fertilizante líquido equilibrado (la opción ideal)
Busca uno con proporciones como 10-10-10 o 20-20-20.
Diluye a la mitad de la concentración recomendada: las calas prefieren una alimentación suave.
Úsalo:
- Una vez cada 4 a 6 semanas
- Sobre tierra húmeda, nunca seca
Así proporcionas nutrientes constantes sin quemar las raíces.
Opciones naturales que funcionan
Si prefieres métodos naturales y suaves, aquí tienes algunas alternativas.
Té de compost
Un té de compost ligero aporta micronutrientes y mejora la vida del suelo.
Úsalo una vez al mes, diluido y clarito, casi transparente.
Agua con cáscara de plátano (de vez en cuando)
Deja una cáscara de plátano en remojo durante la noche y usa esta agua una vez cada dos meses.
Ayuda a promover la floración, pero no debe sustituir la alimentación regular.
Sales de Epsom (solo si es necesario)
Si tu planta tiene muchas hojas pero no florece, el magnesio puede ser la solución.
- Disuelve ½ cucharadita en un litro de agua
- Aplica una vez cada 2 o 3 meses
Usa con moderación para evitar efectos contrarios.
Cómo alimentar sin dañar la planta
Este aspecto es más importante de lo que parece.
- Riega siempre antes de alimentar
- No aplicas fertilizante en tierra seca
- Deja que el exceso de agua drene completamente
- No dejes la maceta encharcada
Las calas aman la humedad, pero un exceso de agua en las raíces acaba con las flores rápidamente.
Luz y alimentación: la fórmula para florecer
Ni la mejor alimentación resulta efectiva sin una luz adecuada.
Tu cala necesita:
- Luz brillante e indirecta
- Ubicación cerca de una ventana con sol filtrado
- Evitar rayos solares directos y fuertes a mediodía
Una planta con poca luz sobrevivirá, pero difícilmente florecerá, independientemente de su alimentación.
Señales de que la alimentación está funcionando
Notarás:
- Hojas verdes y brillantes
- Crecimiento fuerte y erecto
- Nuevos brotes foliares
- Y, finalmente, la vuelta de las elegantes flores blancas
A veces la floración tarda en aparecer, pero no te preocupes. Las calas premian la paciencia.
Errores comunes al alimentar que debes evitar
- Exceso de fertilizante “para hacerla florecer más rápido”
- Uso demasiado frecuente de fertilizantes fuertes
- Alimentar durante el reposo invernal
- Ignorar las condiciones de luz
La constancia y la moderación son la clave del éxito.
Una rutina sencilla de alimentación que funciona
Sigue este esquema fácil:
- Primavera y verano: alimentar cada 4 a 6 semanas
- Otoño: reducir la frecuencia
- Invierno: suspender la alimentación
- Todo el año: mantener luz indirecta brillante y tierra uniformemente húmeda
Así de simple. Sin estrés ni complicaciones.
Conclusión
Alimentar una cala no es complicado, solo requiere constancia, paciencia y cuidado. Cuando lo haces bien, la recompensa es enorme: hojas verdes y brillantes y flores blancas que renacen una y otra vez.
Cuando veas esa primera flor volver, sabrás que lo lograste 🌿
