Cómo aprovechar las cáscaras de huevo cocidas para ahorrar dinero en el jardín
La importancia de los huevos en nuestra dieta
Los huevos son un alimento esencial para una dieta equilibrada y saludable. Son una fuente rica en proteínas, grasas saludables, vitaminas y minerales. Además, contienen antioxidantes que ayudan a mantener la salud visual y cerebral.
Un huevo aporta alrededor de 6 gramos de proteína, fundamentales para conservar la masa muscular y fortalecer el sistema inmunitario. También contienen ácidos grasos beneficiosos como el ácido linoleico conjugado (CLA), asociado con mejoras en la salud cardiovascular.
Los huevos son una buena fuente de vitaminas A, D, B12, así como de minerales como hierro, zinc y selenio. Se recomienda consumir hasta cuatro huevos por semana, salvo indicación médica en contra, y son muy versátiles para preparar tanto platos calientes como fríos, incluyendo postres y ensaladas.
Incluso la clara se utiliza en tratamientos estéticos para el cuidado de la piel y el cabello. Sin embargo, hoy nos centraremos en un elemento del huevo que suele ser descartado: la cáscara.
Por qué cocer las cáscaras de huevo
Cuando hervimos huevos para preparar huevos duros, solemos desechar las cáscaras sin pensar en su utilidad. Sin embargo, estas cáscaras contienen nutrientes valiosos, especialmente calcio, que pueden beneficiar enormemente a las plantas.
Cocer las cáscaras las convierte en un excelente fertilizante natural que aporta calcio y otros nutrientes esenciales para fortalecer y mejorar el crecimiento saludable de las plantas. Por eso, es importante no solo recoger las cáscaras, sino también cocerlas correctamente para aprovechar sus beneficios.
Cómo preparar y usar las cáscaras cocidas como abono
Si no has cocido aun las cáscaras para cocinar huevos duros, hazlo en una olla con agua. Una vez cocidas, las cáscaras se pueden moler o triturar finamente. Este polvo se mezcla con la tierra de las plantas, mejorando el sustrato y enriqueciendo el suelo.
Para obtener una dosis más concentrada de calcio, hierve las cáscaras ya cocidas en agua durante una hora más. Esto reduce aún más la cáscara en partículas finas que se disuelven y pueden absorber las plantas con mayor facilidad.
Una vez preparado el polvo, incorpóralo al sustrato de tus plantas. Este abono casero favorecerá un crecimiento más vigoroso y ayudará a repeler algunas plagas. En comparación con los fertilizantes comerciales y pesticidas, esta práctica es económica y sostenible.
